lunes, 7 de abril de 2008

EL SALARIO DE ROMA

Tan antiguo es el dicho como la época a la que se refiere.
Allá por los tiempos gloriosos del Imperio Romano, que prometo no conocí, debía tenerse a gala una practica tan orgullosa como ejemplarizante para aquellos que no supieran comportarse con la dignidad que los dueños de aquel mundo se imponían a si mismos.
Tanta era la fortaleza y la influencia que ese imperio ejercía en el mundo, que la mísera condición humana, tan baja y extensa como lo pueda ser hoy día, brindaba al poder sumisión vasallaje y traición a los que o no se sometían al imperio, o al menos plantaban alguna que otra condición a su dominio.
De esas circunstancias debió nacer el dicho al que me refiero. Roma no paga a traidores.
Como digo, orgullo, altanería, fuerza, decisión, firmeza y nobleza en partes iguales se concentran en cinco palabras las cuales ponen de manifiesto cuanto de respeto habría que mostrar a quien así actuase.
Ni que decir tiene que como todo imperio, aquel también cayó, cuanto antes no caeran los que hoy se reclaman imperios siendo tan solo ínsulas, tan Baratarias, como ruines.
Hoy en este "imperio" zapaterista, se ha comprobado que Moncloa no solo paga a traidores, si no que los que allá siguen habitando están infectados del virus de la traición.
Traicionaron el devenir histórico del Psoe y su mas nobles señas de identidad, la fraternidad y la igualdad, traicionaron a todos los que siempre han aguantado, en primera linea o en solidaria segunda, los envites de los asesinos cuando estos eran auténticamente operativos, y siguen en su descenso al mas profundo averno de la traición practicandola con socios sindicales, ya que no otra cosa son los que en la compraventa "De la Rocha-Congreso de los Diputados", se practicó hace unos meses.
De ahí se deriva la traición que los federales de la UGT han aplicado a los que día a día están al lado de los trabajadores. Ellos, los que sonríen hacia y con el poder del ministro de turno, han acuchillado no solo a esos sindicalistas próximos a los intereses de los trabajadores, han acuchillado a sus afiliados y al conjunto de los trabajadores de la Justicia, y de rebote han ayudado a enviar un mensaje desalentador a cualquier otro colectivo que con problemas parecidos pudiera estar valorando reivindicar sus derechos.
Su mensaje es nítido, quien valore sus derechos por encima de las prebendas de las cúpulas sindicales y de las conveniencias gubernamentales se encontrará no solo desasistido, sino en última instancia traicionado, apartado y difamado, y si su mensaje es claro los roles en esta traición han estado diáfanos, sus grandes interpretes han sido Candido "Servilia" Mendez, Julio "Brutus" Lacuerda y Mariano "Casio" Fdez. Bermejo, y con algun que otro ayudante, han asesinado a quienes en un imperio democratico son, debieran ser el Caesar, EL PUEBLO.
Esto que ha sucedido con la huelga de los funcionarios de la Justicia es un hito que pasará momentaneamente desapercibido y sin su justa importancia, por supuesto negativa, que en el sistema político y sindical habrá de tener en el futuro, cuando los que coadyuvan mediaticamente al poder visualicen que estas practicas antidemocráticas y mafiosas corroen el sistema y provocan las reacciones contrarias a lo que los poderosos pretenden.
Mientras, los que de una forma u otra cobren réditos de esta traición disfrutarán de pasajeras canonjías, pero unos y otros, incapaces de ver horizonte histórico alguno, no aprecian que ellos son los que diciendo ayudar a sostener este sistema, lo que en realidad hacen es torpedearlo, si bien lentamente, pero lentamente se ahogarán en sus miasmas y en sus miserias.
Si el imperio romano cayó, esto, que es el imperio de la traición y la mentira, -cuantos Brutos no tendrá este Caesar-, no caerá, solo se hundirá mas.

viernes, 4 de abril de 2008

MAO TSE "LUCAS" (propina de viernes)


Muy cortito (este post). Entren y vean la pagina web del grupo municipal socialista en el ayuntamiento de Madrid, www.psoemadrid.org, y comprobarán, qué poco exagero con el título de este añadido. Hasta siete veces aparece el nombre del conducator "castrista" a mas de dos fotografías, dos posados, a las que solo faltan las masas enfervorecidas que en la larga marcha, inacabable en este caso, acompañaban a ese líder comunista, claro que este otro tiene a quien ,con celo sin par, acosará a todo el que se desmande de las sinceras loas al príncipe del pueblo. Si esto no es culto a la personalidad, al personajillo, que venga Ceaucescu y lo vea

“FUNCIONATAS” (tirados y en pelotas)

Al hilo de la huelga de los funcionarios del Ministerio de Justicia que reclaman igualdad de salarios a igualdad de funciones que colegas suyos en comunidades que tienen transferidas las competencias de Justicia, no creo que sea excesivamente corporativista el que dedique unas líneas a tantos y tantas que como yo “disfrutamos” de las mieles que la administración general del estado nos regala de forma creciente.
Somos los funcionarios gente por lo general de buen conformar que por tantas razones como individuales casos hay, se vieron y ven abocados a hacer una oposición más o menos difícil que requirió un tiempo y un esfuerzo. Nunca he compartido que por este tiempo y esfuerzo se justificase eso de la imposibilidad en ser despedido, por ello siempre, en este punto, he estado y sigo estando en minoría respecto a mis colegas.
Siempre he argumentado que, puesto que trabajadores que somos, no tendríamos que cambiar el derecho y el deber de trabajar, en este caso para todos nuestros conciudadanos, por la seguridad y, en el extremo, la molicie, que la ausencia de despido en la Administración de alguna forma favorece. En otras palabras si se está dispuesto a trabajar y rendir en la Administración tanto o más que en cualquier empresa privada, no hay por qué ceder derechos y caer en un dicho muy de mi pueblo, con monocultivo empresarial público, que decían “en el sueldo me engañas, pero en el trabajo, no”.
Desde este punto de partida y desgraciadamente de llegada, se puede entender lo que ha venido sucediendo años tras año, con unos y con otros.
Con sindicatos que han entendido que lo mejor que pueden hacer es venderse y vivir como curas sin parroquia, con cuerpos de funcionarios para los cuales la negociación sectorializada era la que mas frutos, corporativos por supuesto, les rendía, con unos gestores cuya mayor preocupación era no tener problemas laborales, nunca que los “laboradores” cumpliesen, por estar decentemente retribuidos y sentirse profesionalmente incentivados, con una opinión pública que abominaba de ellos, de funcionarios y de gestores, pero que en gran numero impelía a sus vástagos a aprobar una oposición y así alejarse definitivamente de la inseguridad del paro. Con todo esto, y siendo evidente que la única modernización de la administración ha sido la introducción de la informática, y no en todos los sitios, y con ella el “tetris” y los solitarios electrónicos, hay, aun, quien mantiene que no es necesario cambiar nada, porque nada les importa el servicio público, servicio que era y debería ser, la razón última que habría de mover a la administración.
Ni profesionalmente se tiene en consideración a los muchos trabajadores/as que decidieron dedicar su vida al servicio público, ni laboralmente se contempla la posibilidad de una razonable carrera administrativa que incentive la superación laboral, y por supuesto, salarialmente vemos todos los años como el capítulo 1 de los presupuestos es la alcancía de los gobiernos de turno de la cual se “sisa”, con el beneplácito de los sindicatos, para derivar lo sisado a otros mas rentables gastos o transferencias, actuaciones que ni la razón, ni los números, ni la inflación, ni el derecho a llevar una vida digna, que también acoge a los funcionarios, por el momento impiden. Ese capítulo 1, el que engloba el total de los salarios del personal al servicio de la administración, siempre se aprueba después de fijar cuanto es lo que recibirán los sindicatos por su buen hacer anestésico en el ejercicio siguiente, siempre se aprueba sin tener en cuenta situación económica no ya de los trabajadores, sino esa otra cosa que llaman inflación, a la que habría que motejar de constante, ya que aunque esa variable económica fluctué mensual y anualmente, para los funcionarios, siempre, pase lo que pase, es el 2%.
Por todo lo anterior, y puesto que ya nadie discute que las rentas del trabajo, todas, han bajado más de 4 puntos respecto a las del capital en los últimos años, periodo en el que los salarios sometidos a convenio tuvieron revisiones anuales por una media del 3 al 3,5 %, no se me negará que en ese cálculo los funcionarios han perdido más de 10 puntos, mas del doble que el resto de la clase obrera (con perdón).
Como hay quien ya se teme que la cosa esta del cabreo de los funcionarios, en el tiempo inmediato, pudiera venir calentito de protestas en la administración, ya están empezando los Zp´s boys a lanzar el mensaje de “nada de aumentos salariales que comprometan la realización de las promesas que con los superávits habidos hemos tenido que vender para convencer a los dudosos ante las urnas”. Se ponen la venda antes de tener la herida.
Yo, hoy y aquí, solo quiero, primero, apoyar a los colegas de Justicia y animarles a que no cejen en su justo empeño, para lo cual bien harían en mandar a los “sindicalistos” a hacer muchas….instancias; y segundo, incitar al resto de aquellos funcionarios que realmente se sientan incluidos en eso que antes se llamaba clase trabajadora, a defender sus derechos, ya que los que debían hacerlo no lo hacen, y en esa lucha, decirle a estos neosocialistas, que antes que esos derechos civiles que dicen habernos regalado, están los derechos básicos contemplados en la Constitución, y uno de ellos, se diga como se diga, es el derecho a no ser expoliado, a no ser chantajeado salarialmente, a vivir dignamente del salario previamente devengado.
Ya sé que esto es de parvulario democrático, pero así estamos con estos neosocialistas y sus sindicatos…….que si no son, de nuevo, verticales, ¿quien negaría que están más inclinados hacía la pasta que la torre de Pisa?.

jueves, 3 de abril de 2008

¿BLANCO Y EN BOTELLA?

Se ha venido hablando hace ya mucho tiempo de las balanzas fiscales que determinadas comunidades autónomas, quejosas del trato recibido desde la administración central, pretenden enarbolar como seña de discriminación negativa respecto a otras.
Dicen que esas balanzas fiscales son la composición por un lado del sumatorio de los ingresos fiscales, impuestos directos e indirectos y especiales, tasas y exacciones fiscales no transferidos que la Administración central obtiene en un ejercicio determinado en el territorio de la comunidad en cuestión y de otro lado los ingresos fiscales propios y transferidos mas las aportaciones que bajo cualquier formula, inversión, dotación presupuestaria etc. etc. la administración central efectue ese mismo ejercicio en ese mismo territorio.
Soy de los que mantienen que esto no es mas que un engañabobos que los nacionalismos quieren vendernos como mecanismo de equilibrio y justicia. No hay tal. Si todas las comunidades tuviesen balanzas fiscales equilibradas se darían dos situaciones inaceptables desde cualquier óptica política. Una, todas las comunidades mantendrían indefinidamente su estatus fiscal y económico, las que fuesen ricas lo seguirían siendo y al igual las pobres, sin posibilidad de cambios en el escalafón de la riqueza y dos, habría que olvidarse de aquello de la solidaridad interegional; adiós para siempre al legitimo derecho a la igualdad entre personas y pueblos.
Por contra, y dado que también se trata de dinero publico, soy radical partidario de que se den a conocer, se difundan y, en el ámbito social, mediatico y político, se debata sobre los destinos que se dan a los dineros publicos, especialmente aquellos que practicamente se regalan a terceros bajo formulas que no son mas que humo administrativo que oculta la compra de voluntades no solo individuales, sino también institucionales.
Porque instituciones son las organizaciones empresariales y los sindicatos.
Si bien las primeras, por distancia, dejo de lado, las organizaciones sindicales si que me ocupan.
Son los sindicatos entes que la Constitución reconoce y protege, pero en ningún sitio de su articulado se contempla que los sindicatos sean instituciones cuya existencia se justifique por abandonar su razón de ser, la defensa de los intereses de los trabajadores.
He dicho, y mantengo, que hoy día los sindicatos, a semejanza de los partidos políticos están abandonando su mas profunda razón de ser, y la de aquellos es la defensa de los intereses de los trabajadores. Obsérvese que no digo que estén abandonando la defensa de los trabajadores, ya que mantienen gabinetes jurídicos que en caso de despidos aportan letrados para la defensa de sus afiliados, digo que están abandonando los intereses de los trabajadores porque, primero, la practica totalidad de los sindicalistas, los que viven de ello, no los afiliados, no están en contacto con el día a día de los trabajadores, por lo que difícil es que conozcan sus inquietudes y problemas; segundo, en aquellos casos en los que pudieran conocer esos intereses, el papel sindical ha devenido en negociador con la patronal, y ya se sabe que en toda negociación hay que ceder para avanzar, la cuestión es si se emparejan esas cesiones en los intereses de los trabajadores con equivalentes avances en los intereses sindicales o de los "sindicalistas"; y tercero y último, dado que los sindicatos en forma alguna sobreviven de las cuotas de sus afiliados sino que ademas tienen como ingresos propios los de actividades tan variopintas como, seguros, agencias de viajes, cooperativas de viviendas y tantos otros negocios "enraizados" en la tradición obrerista que les caracteriza, no sería malo conocer cuanto dinero público, el grueso de sus ingresos, acaba en las manos de los sindicatos, cuales son las razones, si se quiere solo presupuestarias que soportan estas "transferencias", "donaciones", "compras", "contratos", "cursos de formación" o cualesquiera otras formulas de meter dinero público en bolsillos tan privados como lo son los de los que componen las cúpulas directivas de esos sindicatos.
Sé que lo que pretendo es otra utopía mas. Si teniendo en cuenta que los dineros que se regalan a la iglesia católica están respaldados, guste o no, por un acuerdo legal internacional, y aun así Zp se niega a decirnos cuanto es lo que se les regala, los dineros que todas, y digo todas las administraciones, ponen en manos de los sindicatos, me temo que nunca se conocerán. Ahí tenemos hoy mismo el fiasco "negociador" de los sindicatos en la huelga de los funcionarios del Ministerio de Justicia; se han vendido barato y los trabajadores les han hecho un corte de mangas.
Si por añadidura, la patronal nos informase sobre los "costes sindicales indirectos" que soportan en sus relaciones con estas otras instituciones, nos llevaríamos las manos a la cartera con la que pagamos nuestros impuestos para con ella taparnos la apertura de boca que el asombro por tales cifras nos provocaría. Pero bueno, este último es dinero privado, y que hagan con el lo que les dé la gana. Lo malo es que también es dinero para engrasar mas "quid pro quo".
Y dicen que Marbella esta en Málaga. España entera es la que esta en Marbella.

miércoles, 2 de abril de 2008

EL INTERINO

Dentro de las clases laborales que en la administración se dan, son los funcionarios de carrera los que cuentan con seguridades y derechos firmes, y que aun sometidos a una amplia liberalidad en su interpretación, ya se sabe que donde más acoso laboral se da es en la administración pública, son el grupo de trabajadores más aposentados en esa selva que es el servicio público.
A pesar de cuestionarse hace decenios que el aprobar una oposición lleve necesariamente aparejado que el puesto de trabajo, prácticamente, sea propiedad del funcionario, y que salvo formulas que rayan en el despotismo, practica también frecuente, ninguno pueda ser removido de su puesto si así no lo quiere el titular, y alguna que otra gabela más que junto a las anteriores aseguran a estos ciudadanos, entre los que me incluyo, una vida laboral mayoritariamente sosegada, y tan tranquila como distante de buena retribución, estos funcionarios acuñaron, respecto a los políticos, un término que manifestaba lejanía y algo de desprecio.
Decían y dicen los funcionarios de los políticos devenidos en altos cargos, más que gestores, meros dirigentes, que no directivos, que son “funcionarios interinos”.
Su situación laboral tan pasajera e inestable cuanto la de aquel que les nombró, su habitual desconocimiento del área para la que se les nombra, y acepto excepciones a esta regla, pero excepción a la postre, su inseguridad que se deriva del anterior desconocimiento, y finalmente, su entrega a aquellos probos, o no tanto, funcionarios de carrera que curtidos con miles de otros altos cargos con perfiles coincidentes, acaban entregándose al sentir y al hacer, sean ambos aceptables o no, de aquellos a los que los trienios han afilado dientes, manos y jabón.
De esta entrega se deriva la correspondiente abdicación de toda idea propia o ajena ,que desde ese nivel u otro superior pretendiera aplicarse, de tal forma que las pocas ideas políticas que pudieran llevar en su ligero equipaje los recién nombrados altos cargos, perecen por asfixia, ya que los funcionarios de carrera, si de algo entienden, entendemos, es sobre cómo encontrar formulas para convencer a estos “interinos” de que lo que pretenden o es imposible, o es ilegal, o lo que es más importante, no le conviene en absoluto a su personal carrera política. Y ante tan irrefutables demostraciones de conocimiento profesional de la materia, sea esta la que sea, el “interino” se rinde y además adquiere instantáneamente y de forma voluntaria el síndrome de Estocolmo, síndrome que en estos casos no precisa de secuestro físico alguno ya que solo se trata de “comerle el coco” al recién llegado, y que yo sepa, el código penal no lo tiene tipificado como delito, pero de lo que pueden estar seguros es que en el código de conducta de los funcionarios de carrera que en cualquier centro directivo corten el bacalao, tal proceder figura grabado a fuego en el decálogo laboral del “buen funcionario”.
Viene todo esto a cuento, porque en no muchos días se procederá a renovar o confirmar a los/las titulares de no sé cuantos ministerios, de las correspondientes secretarias de estado, y de ahí, en cascada, cientos de direcciones generales, delegaciones de gobierno, subdelegaciones y hasta el más recóndito lugar que con carga de trabajo o no, este catalogado, apetitosamente, con un nivel 30, el más alto de la administración, para cada uno de los cuales, seguro que hay al menos un/una “desinteresado/a” pretendiente.
Alguno de ellos/as cumplirá con su deber, más de uno/a puede que sortee las trampas que los de los trienios le pongan, quizás haya alguien que se atreva a doblar el brazo a aquellos que pulsos le echen, pero tengan por seguro que la inmensa mayoría se rendirá al bien vivir y a alejarse tanto de complicaciones como de compromisos políticos o ideológicos previamente adquiridos si es que fue habilidoso/a y engañó a los Zp´boys y con este bagaje llegó a su poltrona.
A día de hoy tengo la seguridad de un interino que es posible que intente seguir, como el conejito de Duracell.
El Tomas Gómez, interino donde los haya, ya que habiendo sido digitalizado por Zp y habiendo fracasado en la “oposición” del día 9 en Madrid, habrá de pagar por los votos perdidos a pesar de que quien encabezaba la lista era el propio Zp. Por esto, y puesto que ni harto de vino se le ocurrirá al chiquito de Parla cantar la verdad del votante a quien realmente ha perdido en Madrid, será cesado allá por octubre o noviembre, y dado que tiene plaza, también de interino, pero ganada en buena lid, por otros tres años en Parla, allá que se irá con viento fresco, si las previsiones otoñales se cumplen.
Tan solo es de temer que si la técnica aplicada en los nombramientos persiste, y de nuevo Zp “actúa”, vistos los precedentes, puede que para la próxima primavera añoremos a este interino.