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Todos conocemos la leyenda de la manzana caída del árbol que impulsó a Newton a la indagación por la que acabo estableciendo la ley de gravitación universal.
Hoy entre los capitalistas mundiales no hay nadie que en el ámbito económico llegue al nivel de Newton, todo lo contrario, cuando ven caer una manzana podrida se afanan en que no caigan mas, consiguiendo solo, que el resto se pudran y ni una quede sana.
En esta línea, dice el vocero de los empresarios españoles, Díaz Ferrán, que no es suficiente el dinero que va a disponer el gobierno liberal de Zp para que de nuevo circulen los préstamos. Dice que al menos se necesitan cien mil millones de euros. Y cabe preguntarse, ¿y por qué no doscientos mil, o quinientos mil, o en sentido contrario, cero zapatero?. Porque lo cierto es que aunque el Tesoro Público les regalase el dinero que quisieran, nunca se saciarán, y como el intríngulis fundamental de esta crisis es que entre los prestamistas no hay confianza ya que todos han practicado las mismas aberraciones financieras, por mucho dinero que pongan en su mano, ni un solo euro saldrá de ellas para financiar a algo o alguien ajeno al propio círculo patrimonial de cada uno de esos bancos.
Como es evidente el Sr. Díaz Ferrán calla, y con él toda la panoplia de asustados capitalistas, hoy curiosamente interesados en “salvar” los ahorros de los pequeños impositores, calla y callan, que si los dineros entregados a los bancos a nivel internacional se hubiesen ofertado directamente por las residuales bancas oficiales a las empresas que generan actividad económica real, a las que generan empleo e ingresos fiscales, otra música estaría sonando en los “parquets” mundiales. Pero eso sería invadir el territorio acotado para la banca privada y eso les costaría al menos una pierna rota a las marionetas políticas que tal acción emprendiesen.
No menos evidente es que los activos que los estados están comprando son aquellos activos sucios, los impregnados por la duda de la morosidad o por la seguridad de la sobrevaloración de la garantía real contra prestada. ¿En qué cabeza cabe que los bancos, a fin de obtener financiación, cederían a los Tesoros Públicos la parte mollar, los activos de seguro cobro y de alta rentabilidad?. Es evidente que nos están mintiendo también en esto. ¿O es que los yankees y los new labours son más tontos que Solbes?
Lo que hoy ya es palpable es, que después de la millonada gastada por todos los países capitalistas, millonada nunca antes puesta en circulación por motivo alguno, que después de haberse puesto de acuerdo en actuar conjuntamente y bajar los tipos de interés, que después de aplicar estas medidas excepcionales para tratar de salvar al corazón del capitalismo, la banca, su hígado, las bolsas, los lugares donde captan el dinero de incautos o avarientos y donde manipulan en su favor la vida o la muerte de empresas, trabajadores y países, este órgano vital para el sistema financiero capitalista, se sigue derrumbando mientras que, de forma que a algunos sorprenderá, el Euribor, el referente de los tipos de interés para las hipotecas, sigue subiendo.
Empieza a quedar claro hasta para los profanos, que esto no es un problema de liquidez, que no es un problema de disponibilidades y captación de ahorro, se trata de un problema originado por unas prácticas que les han llevado a la creación de una bola de nieve que rodando en la cuesta abajo de “necesitar” cada vez mayores beneficios provenientes de actividades artificiales, de actividades económicas improductivas, ha chocado, desmoronándose, contra la pared de las normas que el propio capital se dio a sí mismo, esparciendo desconfianza reciproca entre sus actores, ya que todos han violado sus normas, unas normas que se resumían en que el capital financia actividades productivas, que a su vez generan beneficios, que repartidos, aun de forma desequilibrada, permiten que una gran masa de consumidores globalizados mantengan la demanda, que también controlan, teniendo solo que ocuparse de tensiones más o menos cíclicas en los incrementos de precios de materias primas o desequilibrios puntuales entre oferta y demanda que están perfectamente capacitados para controlar y orientar.
Así las cosas queda totalmente claro a los ojos de los que quieran verlo que la única forma de salvar la situación, es dejar caer los frutos podridos del sistema financiero, ya que es más que posible que los costes de tal caída fuesen inferiores a los hasta ahora soportados y que nada estan arreglando. Pero de otro lado, y a no ser que se pretenda que en un plazo de tiempo más o menos corto la situación se repita, y me temo que sea así, es imprescindible la drástica regulación, supervisión, control y permanente intervención de los poderes públicos mundiales mediante un instrumento de nueva planta. No valen los fracasados FMI ni el Banco Mundial, menos aun los bancos emisores que nada regulan, se impone que ese nuevo ente regulador económico mundial esté formado por representantes de todos los países, y si fuese posible, en cuantía inversa a la potencia económica del país de origen del representante y que por periodos de tiempo reducidos, hay que evitar indeseables contaminaciones, ejerzan de gendarmes mundiales sobre las formas y destinos que adoptan los flujos de capitales.
Solo he oído algo parecido, solo parecido, ya que él no pretende intervención pública y cautelas tan nítidas, y ha sido Felipe González, nada sospechoso de anti capitalismo, quien ha enunciado una línea no coincidente con la que acabo de exponer, pero matizadamente diferente a la que se está practicando. Ha abogado por mantener el sistema capitalista con ligeros controles, a lo cual, aunque no me guste y puesto que no tengo alternativa global, la racionalidad me obliga a sumarme, pero en la convicción de que si las actuaciones económicas y financieras mundiales no se regulan con la intensidad y rigor adecuados, es más que posible que en el fracaso de las actuales medidas, de nuevo el capital recurra al mecanismo que históricamente ha utilizado para resolver sus problemas, la guerra.
Eso es lo que se está jugando hoy la humanidad, no solo los ahorros de ciudadanos más o menos instalados, nos estamos jugando la supervivencia de millones de semejantes.
Parece ser que una de las condiciones que se aplicarán a la banca española para acceder al fondo gubernamental de los 50000 millones de euros será el pago de cuotas, intereses, variables que estarán en función del activo, del valor de las propiedades, de las que cada uno de los bancos ayudados sea propietario en ese momento.
Por una vez y sin que sirva de precedente me parece correcto que se aplique una fórmula de pago progresiva a los que hasta ahora renegaban de cualquier progresividad, tanto si era social como si, sobre todo, era fiscal.
La medida se concreta de tal forma que si por ejemplo un banco solicita 1000 millones de euros, habrá de ofertar al Tesoro Publico valores por idéntica cantidad, debiendo, además, pagar de forma mensual una cuota que atenderá a esa cantidad, mil millones, y al montante total de las propiedades del banco, pagando mas aquel banco cuyas propiedades mas valor tengan, y pagando menos aquel otro banco que menor valor hubiese en ese mismo tipo de propiedad.
Igualmente parece que se estipulará que en el periodo de tiempo que transcurra desde que se haga efectiva esta ayuda financiera, que con el dinero de todos se realizará, y el momento en que cada banco restituya el dinero obtenido y recupere la titularidad de aquellos valores que sirvieron inicialmente de garantía a la ayuda, durante ese periodo, los bancos habrán de aportar al tesoro unas cantidades que se destinarán a la manutención de los….. ¿ancianos?…¿quéee?
Les ruego que me disculpen ya que es evidente que me he liado en mi afán de que este nuestro Estado, supuestamente social y de derecho, trate a todos de una forma equivalente, equilibrada y justa.
La verdad es que todo lo anterior será de aplicación a todos aquellos ancianos que siendo pensionistas y propietarios de una vivienda, obtengan plaza en una residencia pública, plaza por la cual habrán de pagar mensualmente una cantidad que estará en función del valor de la vivienda de la que sean titulares.
En el tema de las ayudas que por 50000 millones de euros se ponen a disposición de los bancos, no se establece condición onerosa alguna para ellos, resultados, ambos, de aplicar la lógica que el llamado “nuevo socialismo” ofrece a los que no tienen de todo.
En caso de duda acudir a la portada de “El País” de hoy. Y perdonen.
Metido en como anda el mundo por eso de la crisis de los banqueros, que a todos nos van a facturar, y rumiando si poner mi granito de arena para intentar que se vayan de una vez a paseo,-retirar del banco el poco dinero del que puedo disponer-, me han llamado la atención tres noticias que distintos medios de comunicación nos presentan hoy como acompañamiento a la centralidad de lo relacionado con su crisis económica.
Noticia “secundaria” nº 1, aparecida en el diario “Publico”: “Cada tres segundos muere un niño en el mundo antes de cumplir los cinco años -10 millones cada año- y la mayoría de las veces por causas que podrían prevenirse, aunque el 99% de estos menores viven en países en desarrollo, según recuerda el último estudio de Save the Children”.
Noticia “secundaria” nº 2, aparecida en el diario “El Mundo”: Según la revista “Science”: “Sólo en el pequeño periodo de tiempo que ocupará la vida de cualquiera de nosotros se podrían perder para siempre cientos de especies como resultado de nuestras acciones. Es espantoso que después de millones y millones de años de Evolución, que han dado como fruto la biodiversidad de mamíferos que hemos conocido, nosotros la hayamos sumido en una crisis donde entre el 25% y el 36% de las especies están amenazadas y podrían perderse para siempre", afirma Andrew Smith, profesor de la Universidad de Arizona (EEUU)”.
Noticia “secundaria” nº 3, aparecida en la web de la Cadena SER: “Los científicos alertan de que apenas queda tiempo para reducir las emisiones de CO2 a la atmosfera. Lo han hecho en la presentación de un informe sobre las consecuencias del cambio climático en los océanos y organismos marinos dentro de IV Debate sobre Biologia de la Conservación en Madrid. Según los científicos el Protocolo de Kioto no está funcionando. Durante los últimos seis años las emisiones mundiales de CO2 han multiplicado por tres su aumento anual”
Como se está pudiendo comprobar, la totalidad de los dirigentes mundiales, todos, de los amos de los dineros nuestros, los banqueros, todos, y de la inmensa mayoría de unas sociedades tan opulentas como somnolientas y acríticas, consideran que, para la supervivencia de los intereses de la raza humana y de la vida en este planeta, lo primero que hay que hacer es sostener, mantener, y si es posible engordar, el sistema económico y financiero que está provocando que el horizonte de vida en este planeta, tal y como la conocemos, disminuya día a día, ya que es este sistema capitalista y consumista, que pretenden vigorizar, el encargado de destrozar lo que la naturaleza ha tardado cientos de miles de años en poner en pie.
Y aún hay quien mantiene que esos intereses son nuestros intereses. Y lo que es peor, aún hay quienes así lo creen.
Lleva razón Saramago cuando con su certero dedo apunta y dispara al afirmar que hoy “la izquierda ni piensa, ni actúa, ni arriesga ni una pizca”, aunque, no sé yo si se está refiriendo a la izquierda organizada y silente o a la social pero afásica.
La verdad es que tanto da que se refiera a una, a otra, o a ambas, ya que el resultado, la situación de los movimientos sociales que hasta no hace mucho pretendían representar a la libertad, a la justicia y a la igualdad, es poco menos que la de un cadáver político y social.
Se están dando en estos días las mas groseras demostraciones de la incoherencia capitalista, de su incapacidad para actuar con responsabilidad ideológica, se están produciendo las más evidentes demostraciones que todos los males que aquejan a la humanidad están provocados, sostenidos, alentados, reproducidos y extendidos por un sistema que no tiene el mas mínimo empacho en propugnar una cosa para unos y la contraria para sí mismo.
El FMI, mientras aprieta con mano de acero a países economicamente dependientes para que restituyan la deuda e intereses que en su momento les aportó, sin importarles lo más mínimo las tragedias humanas que tan desalmada exigencia provoca, al mismo tiempo, esa institución de abuso y muerte mundial, reclama para sí misma, para su sistema económico y financiero una concertación internacional por la cual succionar de los estados de su órbita ingentes cantidades de fondos que, salidos fundamentalmente de los contribuyentes, sirvan para “rescatar”, sin nacionalizar, a su alegre banca que, envuelta en fantasías económicas, ha cavado su propia tumba.
Ante semejante caradura, ante semejante desfachatez, que no otra cosa es lo que vienen haciendo los que rigen la economía y la política en los últimos años, ni una sola palabra de disenso sale de boca alguna. Ni una sola palabra que, no diré presente alternativa política y económica global, -con lo calentitos que están dentro del palacio que el sistema les proporciona-, ni tan siquiera lengua alguna se atreve a recordar que el hambre y la sed, la miseria y la enfermedad, podrían ser instantánea y definitivamente barridas de todo el mundo con solo destinar una cuarta parte de lo que van a destinar para salvar a la banca y a sus banqueros desaprensivos e incompetentes.
Pero sucede que salvando a esos bancos y a esos banqueros desaprensivos se están salvando a ellos mismos, sucede que salvándose a ellos mismos salvan al sistema, y salvando al sistema perpetuán una forma de dominio mundial a la que se han adherido los antiguos disidentes del capitalismo, la izquierda política institucionalizada y la izquierda social mas o menos acomodaticia.
Por ello, sin ceder a la desesperanza, sin temer a molino de viento alguno, hay que afirmar sin descanso, con tanta mesura como firmeza, que el hambre, la sed, la miseria y la enfermedad son los gérmenes que el sistema capitalista alimenta para que el control y dominio que este ejerce nunca puedan ser puestos en cuestión, y si alguien osa hacerlo, o bien “razona” y se aviene a hacer como que todo está bien, o pasa a engrosar de forma mas o menos "discreta" las nominas que por pensar, actuar y arriesgar encabezan los Allendes, Guevaras, Azañas, Machados y Cristos que en la historia de la humanidad han sido.
Preguntarse hoy donde está la izquierda no deja de ser un ejercicio mental más o menos vacio. O la reconocemos en el interior de cada uno de nosotros y actuamos en consecuencia, o en caso contrario pasamos a engrosar, se quiera o no, el rendido ejercito de aquellos que han decidido no pensar, no actuar, y mucho menos arriesgar.
He sido testigo presencial de un atropello terrible. Cuando iba a tomar un café, ese café que mata el gusanillo de media mañana, y mientras decenas de ciudadanos se ocupaban de su diaria actividad, un vehiculo de esos que el difunto Gil y Gil llamaría “ostentoreos”, de los que según él utilizan los que están en el “candelabro”, a toda velocidad y con la música a todo volumen, -si lo que sonaba se podía llamar música-, ha pasado por encima de una señora que con el carrito de la compra atravesaba la calzada por un paso de peatones.
La señora salió despedida por los aires y en su maltrecho y vapuleado cuerpo se podían apreciar fracturas y contusiones que solo los profesionales de la medicina podrían valorar.
El conductor del vehiculo se detuvo unos metros mas adelante y con displicencia ofensiva se encaró primero con la atropellada y después con quienes osamos recriminarle su conducta.
En ese revuelo, con aglomeración de viandantes, trafico interrumpido, y voces y brazos mas altos de lo normal, apareció la autoridad en la figura de varios policías, que, cual no sería la sorpresa de los allí presentes, ampararon al atropellador, le conminaron a que se marchase, y con escolta motorizada le abrió paso y protegió en su inducida huida y, mientras a lo lejos sonaban las sirenas de lo que parecia una ambulancia atascada en el interrumpido trafico, los agentes se cebaban en el acoso a la señora atropellada mientras ella se quejaba de sus lesiones.
De nada valió que los testigos adujesen que la señora cruzaba por el paso de peatones debidamente señalizado, de nada sirvió mencionar la excesiva velocidad del vehiculo que la había atropellado, de nada sirvió el previo intento de retener al presunto delincuente que en su actitud agresiva y con su gangosa y trabada lengua había demostrado estar bajo los efectos de algún "estimulante".
Ante la sorpresa de todos los ciudadanos, la autoridad culpó del atropello a la victima del mismo, a la cual reprochaba los costes que iba a provocar su atropello tanto en gastos sanitarios como en los costes de reparación de los daños que su cuerpo había causado al vehiculo a los que, previsiblemente, habría que sumar la posible indemnización que el conductor demandase por daños y perjuicios.
En esta sorprendente situación estábamos los testigos cuando al fin llegó lo que momentos antes creíamos que por el sonido de sus sirenas era una ambulancia dispuesta a atender a la atropellada, mas de nuevo, otra sorpresa, lo que llegó fue una grúa, al parecer alertada y reclamada por la policía que con gran dotación de medios humanos y materiales, un lujazo de grua, rápidamente se interesó por el vehiculo involucrado en el atropello a fin de rescatarle y repararle. Puestos en antecedentes sus ocupantes de que el vehiculo había partido contando con la protección de la escolta motorizada de la policía, saltaron de nuevo, conductor y mecánicos, al interior de la grúa, para, cual bólido deportivo, salir tras el escoltado vehiculo, produciéndose en ese momento algo que de nuevo dejó helado a los asistentes, cada vez mas y cada vez mas atónitos, ya que por segunda vez la maltrecha ciudadana que aun rebullía en el suelo, fue de nuevo atropellada por quienes se suponía habrían de haber llegado para ayudarla.
En ese desgraciado y desconcertante punto apareció un grueso contingente de policías y “seguratas” que porra en mano y de forma mas imperativa que educada obligaron a unos a recoger y atender de forma colectiva a la atropellada y al resto los disolvió con su contundencia habitual, haciendo que nos dispersásemos por las inmediaciones.
Y…… colorin colorado este cuento…….no se ha acabado, ya que espero de la perspicacia de mis lectores que sepan “leer” quien es la atropellada, quien el atropellador y al servicio de quien está la “autoridad” en esta crisis que a todos nos atropella.