viernes, 17 de octubre de 2008

HACER LO DEBIDO

Se han “celebrado” hoy en diversas ciudades españolas unas movilizaciones que bajo el slogan de “Rebélate contra la pobreza”, pretendían llamar la atención sobre el hambre, la miseria, la sed, la enfermedad, la injusticia y la explotación que la mayor parte de la humanidad sufre por la opresión y el abuso de la “minoría del norte”.
Estas manifestaciones han estado convocadas por la Alianza Española Contra la Pobreza, alianza en la cual desconozco si se ha integrado algún partido de izquierda español y en concreto si lo ha hecho el PSOE, pero no dejaría de ser curioso que sin movilización alguna por su parte y precisamente el día en que el gobierno se ha comprado los presupuestos generales del Estado para el año 2009, digo bien comprado ya que eso es lo que han hecho con los votos de BNG y PNV, en esos presupuestos se reduce la aportación a la cooperación internacional, se reducen los fondos para que todas las lacras que el capitalismo genera en el mundo se sigan manteniendo y aumentando.
En la manifestación de Madrid no estábamos más de tres mil personas. No me he cruzado con ninguno de los muchos militantes del Psoe que de Madrid conozco. Afortunadamente me han zarandeado, me han empujado y me han protegido de la lluvia algunos de los cientos de jóvenes que muy mayoritariamente eran la manifestación.
Así las cosas, permítanme que con los números demuestre la calaña de esta derecha zapateril. Presupuesto General del Estado para 2008, Sección 12, la correspondiente al Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, programa 143A el destinado a cooperación para el desarrollo, epígrafe económico 486 denominado “ayuda oficial al desarrollo”, dotación, 275,02 millones de euros. Puesto que el presupuesto consolidado de gastos para este año asciende a 349.414,52 millones de euros, lo destinado a ayuda oficial al desarrollo representa el 0,078%, es decir, la decima parte de lo que se habían comprometido a aportar, el 0,7% cuando en el año 2000 España suscribió los Objetivos del Milenio.
Por el contrario, -y la comparación no es lo odioso, lo odioso son ellos y sus mentiras-, todos sabemos de los más de doscientos cincuenta mil millones de euros que en diversas entregas han puesto y seguirán poniendo en las manos de los que hoy Saramago llama criminales financieros contra la humanidad, los banqueros, sus amos.
No solo hay que rebelarse contra la pobreza, hay que rebelarse contra estos inhumanos explotadores hasta que acaben en la más infecta pocilga de la historia. Estos están matando mas, aunque más lentamente, que los Atila, Hitler, Stalin, Pol Poth, Idi Amin, Franco, Honeker, Ceaucescu, Salazar, Mussolini y el resto de la caterva de dictadores asesinos que lo más negro de la humanidad ha dado. En esta situación no caben medias tintas, o luchamos contra ellos o nos embarcaran de nuevo en su solución preferida, las guerras.

Hay que hablar de rebelión en casa, en el trabajo, en el bar, con los amigos y los desconocidos, en la calle, en el metro, en el autobús. hay que contraponer injusticia a ética y moral, abuso a solidaridad, conveniencia a sentimientos. Sin miedo a que pasará. Si no hacemos nada, el futuro que nos preparan sí que será espantoso y cruel. Nos conviene arriesgar. Ellos tienen mucho más que perder. Nosotros podemos ganar el orgullo de hacer lo que se debe hacer.

jueves, 16 de octubre de 2008

CORRUPCION BANCARIA Y ESPECULACION FINANCIERA O DEMOCRACIA.

Nada menos que hace ya un año, Juan Torres López y Alberto Garzón Espinosa publicaban el artículo que sigue en la cada vez más leída web altereconomia.org. Si estos críticos economistas, ya entonces, mantenían que el sistema financiero mundial, no solo el español, era y es incompatible con libertad, democracia y bienestar, hoy, a la vista de lo que está cayendo, ha quedado en evidencia que quienes se han apresurado a sostenerle están ayudando a que los espacios de libertad, democracia y bienestar queden reducidos prácticamente a la nada.
Lean, lean.
“Las entidades financieras y bancarias son cada día más protagonistas de la vida social. Pero no principalmente por su contribución a la financiación de las actividades económicas que crean riqueza y bienestar social.
En las últimas semanas algunos de los grandes bancos españoles han hecho ostentación de su inmenso poder patrocinando y poniendo nombre a algunas de las competiciones deportivas más importantes, como la copa americana de fútbol "Copa Santander Libertadores", o la española "Segunda División BBVA de Fútbol Profesional".
Un lavado de cara que no es casual que se produzca cuando aumentan las críticas, denuncias y pruebas de su actividad corrupta e incluso directamente delictiva.
La compra de voluntades políticas, el blanqueo de dinero, las cuentas secretas o el financiamiento de empresas contaminantes y de armamento son sólo algunas de las acusaciones que recaen continuamente sobre las entidades bancarias y financieras más conocidas. Quieren aparentar que son generosas y ejemplos de mecenazgo desinteresado pero, en realidad, lo que buscan es solamente ganar más y más y más dinero a cuenta de lo que sea. Por eso están implicadas también en una soterrada lucha (no siempre leal) para lograr quedarse con fondos sociales ahora bajo control público como los de las pensiones, o para introducirse torticeramente en la vida académica para quedarse con la rentabilísima gestión de los ingresos de las universidades, de los de sus estudiantes y profesores.
En las últimas semanas hemos podido comprobar una vez más cómo las entidades financieras han estado en el origen de la última crisis hipotecaria, provocando una situación de debilidad e inestabilidad que con toda seguridad no ha acabado y que terminará afectando al conjunto de las economías y de la actividad económica.
Todo ello es la consecuencia directa de dos factores. Por un lado, del carácter parasitario y pernicioso que han adquirido las instituciones financieras cuando no quedan sometidas a otra lógica o estrategia distinta al afán de lucro. Y por otro, a la cada vez más evidente y peligrosa falta de controles institucionales que pudieran impedir las actividades inmorales, despilfarradoras o simplemente ilegales que vienen realizando continuamente en la casi total impunidad.La burbuja bursátil de los 90 transformó las costumbres empresariales y consolidó a la especulación y a la corrupción como un alimento preferente de las grandes empresas, como demostró el paradigmático caso de la multinacional eléctrica Enron. Ahora, la reciente crisis financiera ha puesto de relieve que, lejos de disminuir, esta deriva de las corporaciones hacia lo ilícito no ha hecho sino profundizarse a lo largo del tiempo.
Ante este grave proceso los bancos centrales se han limitado a mirar hacia otro lado, en un vergonzoso y cómplice ejercicio de irresponsabilidad. Apenas si se han dado modestísimos pasos aparentemente dirigidos al fomento de la transparencia y de la llamada "responsabilidad social de las empresas", que la realidad ha demostrado insuficientes, cuando no totalmente inútiles.En lugar de apagar fuegos y evitar que se produzcan, las autoridades monetarias y financieras los avivan por su complicidad e inoperancia. En lugar de advertir, denunciar y controlar, mantienen un silencio doloso orientado a salvaguardar los intereses de los grandes poseedores de recursos financieros.
De hecho, es ya verdaderamente vergonzosa la forma en que ocultan a los ciudadanos lo que está pasando, el peligro financiero que suponen los balances artificialmente hinchados de los bancos, su solvencia amenazada, sus cuentas que no cuadran sino por medio de artificios contables... Y, sobre todo, la inutilidad social de sus operaciones financieras, cada vez más lejos de la economía real y de las necesidades efectivas de las empresas y los consumidores.La actividad financiera y bancaria es cada vez más inmoral, más inapropiada para crear riqueza, más especulativa y peligrosa para la economía en su conjunto, menos beneficiosa para el conjunto de la sociedad y sólo más rentable para las grandes fortunas.
Hoy día es ya una urgencia impostergable proponer y adoptar medidas contra el desorden financiero y contra la conversión de las finanzas en un gran y corrupto casino global.Hay que redefinir la fiscalidad actual, estableciendo tasas a las transacciones financieras, e implantar controles mucho más estrictos a los movimientos de capital. Es urgente que los gobiernos recuperen el terreno perdido en cuestión de poder y capacidad de decisión económicas. Es imprescindible democratizar las decisiones económicas.
La vergonzosa y criminal existencia de paraísos fiscales, donde los controles de los capitales son exiguos o nulos, resulta imprescindible para que las entidades puedan legalizar dinero procedente de actividades ilegales e incluso criminales. Por eso, su supresión debería ser un objetivo prioritario para los gobiernos y las organizaciones internacionales que de verdad defiendan un mínimo de legalidad y moralidad en la economía mundial.
La pérdida de poder real de los gobiernos en materia económica ha venido acompañada de un consecuente deterioro de la democracia, puesto que equivale de hecho a una transmisión de poder desde los órganos representativos hacia entidades donde los mecanismos democráticos simplemente no operan. Y paralelamente, los dueños de estas entidades se han convertido en las personas más influyentes de nuestras sociedades, adquiriendo unos roles de extraordinaria importancia en la toma de decisiones en la vida social y económica.
Si realmente creemos en la democracia es hora de reconocer que el único camino posible para implantarla pasa necesariamente por una reestructuración del sistema financiero internacional. Se trata de impedir que las grandes entidades procedan de forma mafiosa y se hagan con un poder que nadie les ha otorgado. Los bancos y las grandes corporaciones financieras son hoy día los mayores enemigos de la libertad real, de la democracia y del bienestar social".

miércoles, 15 de octubre de 2008

A MI MODESTO ENTENDER (II)

Gran motivo de alarma debiera ser para los que tenemos alto respeto por los dineros públicos el gran contento con que los especuladores bursátiles han acogido, a nivel mundial, el anuncio de tan ingente y puede que, desacertado dispendio. Ya veremos cuanto dura.
Y como uno, en este, como en otros muchos temas de los que solo me declaro aprendiz, me dejo guiar por aquellos que al menos en sus escritos y declaraciones son coherentes, y casi tan importante a mis ojos como lo anterior, son persistentes en sus asertos, es por lo que, consecuentemente, he de aceptar que si alguien tan reconocido como Paul Krugman, peleón premio Nobel, nos decía ayer que lo que ha hecho Gordon Brown es lo acertado y lo conveniente, pues a uno no le queda mas remedio que aceptar que ha de llevar razón tan prestigioso economista y perder recelo y alarma, pero como la duda razonable y razonada es y espero que siga siendo lo que nos mueva a los que queremos seguir vivos, seguir pensando, pues que me voy a atrever a plantear un interrogante a algo que no se contempla en el artículo que ayer publicaba, y ya puesta mi ignorancia económica a plenas revoluciones, osaré plantear una alternativa claramente política a esa piñata de dinero que los bancos centrales acaban de poner en manos de los que hoy dicen, mintiendo, no tener ya de todo.
El interrogante, los interrogantes, son sobre si la decisión de Brown de entrar en el accionariado de bancos británicos llevará consigo la participación en la dirección de los mismos, y si así fuese con que criterios políticos actuarán ya que estos son los fundamentales cuando la política, cual es el caso, salva a la economía, por cuanto tiempo estarán presentes en ese accionariado, si lo harán de forma temporal o indefinida, y si en caso de reprivatización se garantiza a los ciudadanos británicos que sus dineros no quedarán sin la legitima recompensa de ser restituido el capital invertido y los intereses por tal acción generados, pues como cualquiera puede atisbar, no es lo mismo nacionalizar para generar riqueza nacional, que nacionalizar para regalar dinero publico a particulares.
La segunda parte de mi osadía consta de varios aspectos, a saber:
Condición de partida: Poder disponer de las mismas exactas cantidades que los bancos centrales y los gobiernos liberales se han comprometido a aportar a la banca. ¿Que sucedería si en vez de “ahogar” con millones a la banca se procediese de la siguiente forma?:
1ª.- Los bancos centrales habrían de contar en su poder el listado completo, total y absoluto de todos los créditos, hipotecarios o no, que todos y cada uno de los actores financieros tuviese vivo en el momento que se determinase.
2ª.- Los bancos centrales procederían a calificar todos y cada uno de los créditos vivos, dejando en poder de la banca aquellos créditos hipotecarios para compra de vivienda que superasen una cuantía determinada, la cual pondría de manifiesto la alta capacidad de endeudamiento del tomador y por lo tanto la seguridad de cobro de lo prestado y la correspondiente evidencia de lo innecesario de ayudas publicas para cubrir riesgos en estas hipotecas. Discriminación positiva y progresividad económica social.
3ª.- El resto de la hipotecas para compra de vivienda serían agrupadas en dos lotes, las de dudoso cobro y las de cobro seguro.
4ª.- Las de dudoso cobro serian anticipadamente canceladas al 100 % ante el banco prestatario con dinero público, deduciéndose una comisión del 5% del valor así rescatado y pasando todas estas pólizas a ser renegociadas con los tomadores, flexibilizando sus condiciones y adaptándolas a las circunstancias económicas personales del tomador, con lo cual se aseguraría la absoluta desaparición de la morosidad para la banca a la vez que una sustanciosa e inmediata inyección de liquidez, compatibilizando tal efecto con una mayor disponibilidad para el consumo por parte de los hipotecados a los que se les aplicaría el tipo de interés vigente en el momento de la suscripción de la hipoteca.
5ª.- El resto de la hipotecas de cuantía inferior a la cifra limite inicialmente fijada, y que fuesen clasificadas como de seguro cobro, serían temporalmente asumidas a partes iguales por los poderes públicos y los iniciales prestamistas, de tal forma que los bancos recibirían de forma inmediata el 40 % del valor de la suma de los capitales prestados, procediéndose a establecer el correspondiente convenio por el cual el coste de tal anticipo se cifraría en el 10 % del total, de ahí el 40 % a transferir a la banca, nueva inyección de liquidez asociada a la actividad crediticia.
6ª.- Los poderes públicos se comprometerían con los tomadores de estas hipotecas a asumir como propios los costes derivados de las posibles variaciones al alza de los tipos de interés, asegurando por lo tanto la inamovilidad de las cuotas mensuales a desembolsar y tomando como referencia el tipo de interés en el momento de la suscripción de cada una de ellas, aportando otra vez a estos consumidores ahorros mensuales que pueden ayudar a la vigorización del consumo.
7ª.- Del resto de los capitales que los bancos centrales pondrían en esta acción conjunta después de aplicar lo anterior, el 50 % se destinaria a establecer líneas de crédito directo destinado a pequeñas y medianas empresas y gestionados a través de la banca pública a tipos de interés claramente inferiores a los de la banca comercial a fin de favorecer la inversión productiva.
Y 8ª.- El 50 % restante del anterior montante se reservaría a la libre y, lógicamente, onerosa disposición de las entidades de crédito, las cuales gozarían de un diferencial de menos dos puntos porcentuales respecto al Euribor en cada momento vigente, índice de referencia que no sería establecido por los procedimientos actuales sino por el acuerdo del consejo de ministros economía de la Unión Europea en reuniones mensuales.
Ni que decir tiene que tal formula no deja de ser algo que técnicamente sería inviable si los técnicos que hubieran de aplicarla fuesen solo los técnicos que las escuelas económicas actuales han formado, pero si de lo que se trata es de llevar el dinero público, ayudas públicas, a la economía de las empresas y de las personas, qué mejor que ayudar directamente a estas y a aquellas empresas que generan empleo y riqueza que no a las exclusivas e incompetentes manos de quienes generan no solo problemas, sino lo que es peor, miseria e injusticia.
Como siempre, el color del cristal con que se mira el problema es determinante. Los hay azules, y entre estos, los hay azules con falsos reflejos rosáceos y los hay claramente rojizos. Se llevan los primeros, por lo que el reto es cambiar la moda y esta no se cambia si no se cambia a los actuales diseñadores.

martes, 14 de octubre de 2008

A MI MODESTO ENTENDER

De todo lo que cuentan aquellos que dicen entender de esto del catacrac del capital y que mas o menos he acabado entendiendo, se puede resumir de forma simplificada en que de la pasta que ganaban los bancos se derivó la conveniencia, su conveniencia, de, en el mundo mundial, generar una demanda orientada hacia el acceso a la vivienda en propiedad para particulares y en la financiación a pequeñas y medianas empresas respaldada por lo que llaman garantías reales, la propia vivienda y los bienes de la empresa financiada.
Tal fue la acogida que en los pasados periodos de bajos intereses tuvo esa oferta, que la pelota creció de forma monstruosa, de forma que lo que antes se financiaba como mucho al 80 % del valor de mercado, en poco tiempo llego a financiarse al 100 % e incluso mas, ya que el crecimiento artificial de los precios de la vivienda era tan desbocado que la tramitación administrativa de las hipotecas hacÍa que cuando se aplicaban los créditos, estos, para entonces, eran ya inferiores a la cantidad que el tomador necesitaba.
Así la pelota inmobiliaria creció y creció hasta el punto de agotar las disponibilidades de los bancos, los cuales se pedían dinero unos a otros respaldando tales peticiones con paquetes de hipotecas con esas garantías reales, paquetes de hipotecas entre las que las había buenas, las correctamente tasadas y otorgadas a gente solvente, y las había de las llamadas hipotecas toxicas, aquellas otras hipotecas cuyo respaldo había sido sobre tasado y otorgadas a tomadores poco solventes y por ello generadores de morosidad.
Cuando la burbuja llega a su cenit y los tipos de interés comienzan a subir y al tiempo, los salarios bajan disparando la morosidad, y cuando se empieza a descubrir que unos bancos a otros y todos entre si, se han pasado mucha hipoteca, mas que toxica, letal, entonces la desconfianza se asienta en los mercados financieros y las cañerías de la financiación se secan, tanto para la vivienda, como para el consumo, como para la actividad económica productiva.
Para entonces, los gestores de esos bancos hoy escaldados, se han puesto las botas, ya que han logrado en el disfrute diario de la estallada burbuja, unos ingresos personales astronómicos, y hoy, esos mismos gestores están comprobando el acierto que sus gabinetes de prospectiva les aventuraron en su momento con gran ventura, que el sistema saldría a su rescate y se irían de rositas sin rasguño alguno, endosando el estropicio a los bolsillos de sus conciudadanos, estén estos hipotecados o no, ya que los paganos finales de las alegrías rescatadoras de todos los gestores gubernamentales vamos a ser de nuevo, y como siempre, los trabajadores.
En esta situación se les atasca la principal arteria por la que discurre la sangre del capital, el dinero, y esa arteria, la confianza de recobrar lo prestado más los intereses, se seca, afectando a la generación de riqueza que les permitiría a medio y largo plazo cerrar el círculo del retorno de lo prestado más los sustanciosos intereses. El quid de la cuestión es que los bancos tienen dinero y que salvo algunos que han de hacer frente al pago de capitales a amortizar en el corto plazo, la inmensa mayoría disponen de liquidez como para asegurar los depósitos de sus clientes y al tiempo proseguir, eso si con la cautela adecuada, su actividad prestamista, su actividad financiera.
Hoy lo llamen como lo llamen, rescate, intervención, inyección, lo que sea menos nacionalización, lo cierto es que les trae mas a cuenta pillar el dinero ajeno, el de los trabajadores a quienes los gobiernos de una forma u otra nos sacarán, que mover el suyo. Vean si no fuese así lo que hoy la prensa nos anuncia, que el banco central europeo ha subastado 98403 millones de dólares a un interés medio del 2,23 %. Si ellos lo prestan a un mínimo del 6,5 %, el negocio está clarísimo, y aprendida la lección, seguro que afinarán el lápiz antes de soltar el dinero con la alegría de antes.
En estas estamos que ya sabemos que el conjunto de los gobiernos capitalistas que en la economía pintan algo van a destinar tres billones de euros, quinientos billones de las antiguas pesetas, casi tres veces el valor de todos los bienes y servicios producidos en España en un año, un dineral nunca por nada invertido, lo van a destinar a engordar a las mas sanas y lustrosas entidades que el mundo capitalista alumbró, los bancos, unos bancos que ni uno solo ha depurado a sus gestores, ni uno solo ha reconocido su mal hacer con lo cual se va a poner en manos de los mismos pirómanos la gasolina que necesitan para seguir con su gran negocio que es incendiar en su provecho los pocos haberes del resto de los mortales.
Y como algún contrasentido parece que tiene esta medida, repito, por todos los gobiernos practicada, están surgiendo las primeras voces criticas, ya que dar dinero, salvar de la quema a quienes han sido los provocadores de tal desastre no parece lo más acertado, y más cuando, por lo que se ve, se va a aplicar sin establecer cautela alguna que, primero, produzca ingresos a los erarios públicos en la misma forma y cuantía en que ellos los obtienen cuando son ellos los que prestan, y segundo, que el dinero se va a facilitar sin establecer mecanismos de control e intervención globales que impidan actuaciones como las que han llevado a la economía mundial a esta situación.

(continuará)

lunes, 13 de octubre de 2008

EN PIE CON EL PUÑO EN ALTO

Desde Vidal Beneyto a Gil Calvo, Martin Seco, Torres López, todos ellos economistas, entre los que por cierto echo de menos a Vicent Navarro, lo cual no significa que no se haya posicionado sino que yo no lo he advertido, todos vienen estos días planteando serias dudas sobre las actuaciones que los gobiernos están tomando para con la banca, y han puesto la guinda a la tarta de la crítica, Stiglitz y el recentísimo, de hoy, premio Nobel de Economía 2008 Paul Krugman, el mayor y más persistente critico de la política económica de los neocons.
Unos y otros se han enredado en una serie más o menos coincidente de análisis y sus respectivas conclusiones por las cuales desde la sospecha de que de nada servirá la inyección de dinero a los banqueros fantasiosos, de que tales inyecciones son alimentar a la bestia que ha devorado al sistema, de que el dinero, tan presurosa y generosamente aportado, no será destinado a generar actividad económica productiva, sino a afrontar deudas a corto plazo que la desmesura avarienta de los bancos generó en los momentos álgidos de la burbuja inmobiliaria, para concluir, unos de una forma y otros de otra, en una omisión que quizás sea innecesaria pero que a mi me haría ilusión oir de gente a la cual respeto y tengo por referentes.
Me gustaría haber oído que en la situación actual y con las intervenciones gubernativas se abría la puerta a un nuevo e inevitable sistema de relaciones económicas basado en la supremacía de la política sobre el dinero. Y no ha sido así, y lo que es peor, parece que las voces más autorizadas apuntan a que lo más que se puede esperar desde el punto de vista de la izquierda es el establecimiento de futuras cautelas que impidan desatinos tan grandes y continuados y/o inmediatos como los que la desregulación liberal, por todos practicada, ha generado.
Alguno de los citados ha expresado la posibilidad del nacimiento de algún nuevo ente de control económico y financiero mundial, pero tanto por la forma de expresarlo como por la vaguedad de las supuestas funciones que habría de ejercer, mas parecen entes derivados de alguna onírica confusión de realidad con deseo, que posibles, por estudiados, estructurados y realizables centros de control e intervención en la económia y finanzas mundiales.
Sea como sea, hace escasos días reproducía aquí una frase de Saramago que mantiene que la izquierda ni piensa, ni actúa, ni menos aun arriesga. Hace también escasos días planteaba en esta mi espita de mis obsesiones políticas que estábamos en tiempos de oportunidades ideológicas y lo estamos desaprovechando.
Espero que, al menos, el común de los ciudadanos aprecie, anote donde mejor le venga, sea en su memoria o en pared bien alta, que todos, absolutamente todos los gobernantes con el apoyo de sus cebados sindicatos, han tomado las mismas medidas, han protegido a los mismos y han exprimido sus posibles, que son los nuestros, con la sola intención de salvar al sistema capitalista, sin más objetivo de que este, con su careta actual o la que estimen que conviene pasajeramente a sus propósitos, siga manteniendo un mundo injusto y cruel.
Espero y deseo que todo ciudadano que a si mismo se tenga por persona concienciada y comprometida con los valores de la izquierda de siempre no olvide que con estas actuaciones se pone en evidencia lo que para mi es lo más sangrante, que se ha demostrado que si quisieran, pero no quieren, se podría, con actuaciones similares pero mucho menos costosas, erradicar definitivamente el hambre, la miseria y la injusticia del mundo. Entonces si que se podría cantar bien alto y con acierto aquello que dice, a su pesar, “La Internacional”: “el día que el triunfo alcancemos, ni esclavos ni pobres habrá, la tierra será el paraíso, patria de la humanidad”.
En una larga pelicula de Kevin Kostner ambientada en la frontera americana, "Bailando con lobos", hay un personaje, la chica blanca, que acogida por los indios la llaman "En pie con el puño en alto", por la actitud firme y amenazante que mantenia cuando la encontraron. Pues eso, que ya esta bien.