Vaya por delante mi respeto por todo lo que desde dentro del PSOE suponga la mas mínima discrepancia con el liberalismo zapaterista. Pero junto a ese respeto ha de estar la coincidencia o la distancia hacia lo que los discrepantes puedan plantear.Dicen que en el seno del PSM, hay un colectivo de militantes, unos doscientos, que de autodenominan Socialistas por el Cambio y que preocupados por el negro futuro político de su partido reclaman a su secretario general, -el nunca suficientemente mal ponderado Tomas Gómez-, que atienda al grupo socialista de la asamblea de Madrid, ya que al parecer lo tiene bastante olvidado, y que se inicie un periodo de actividad interna que acabe en elecciones internas, las famosas primarias, para elegir a los candidatos cabezas de listas.
Hasta aquí no tendría mucho sobre lo que discrepar si no fuese porque los demandantes de esas elecciones primarias ya han desperdiciado dos ocasiones de reclamarlas, y no a Tomas Gómez, sino a quien digitalmente le catapultó desde Parla a Madrid, el mismísimo Zp.
Pero sucede que lo que reiteradamente tiene mas sustancia política en los manifiestos y escritos de los mas conspicuos “cambistas”, los diputados autonómicos Oscar Blanco y Cesar Giner, es la incoherencia existente entre sus planteamientos políticos y la practica que propugnan, ya que tras rechazar la actitud del secretario general del PSM por su blandura respecto al adversario político, tras demandar actitudes mas acordes con la tradición socialdemócrata y sus valores, tras defender el valor cohesionante de lo público y especialmente de aquellos sectores que han de soportar la acción redistributiva del estado, sanidad, educación y protección social, tras defender estos aspectos básicos y esenciales de la socialdemocracia, sorprendentemente se declaran defensores de que todo ello se inscriba en “las políticas y actitudes del Gobierno de España” y “dentro del modelo de economía sostenible y de las directrices para la reforma laboral propuestas por el Gobierno de España”.
Desde mi punto de vista no cabe mayor muestra de incoherencia, o peor aun, de ceguera política, ya que el tiempo y los hechos de los gobiernos de Zp han demostrado que en su acción gubernamental no se puede reconocer ni la más mínima traza de alguno de los valores que han identificado siempre a la izquierda.
Añoran los manifestantes los tiempos en los que con Simancas al frente del PSM, se pudo gobernar la Comunidad tras haber presentado al electorado un programa nítidamente socialdemócrata y afirman que entonces “la militancia aposto por la socialdemocracia frente a un socialismo descafeinado”. Es esta añoranza la que les hace olvidar que, aun siendo cierto lo que en este punto afirman, ellos mismos, los que hoy reclaman firmeza socialdemócrata y primarias, apoyaron por dos veces, en dos congresos, al candidato de Zapatero.
Por todo lo anterior estimo que las cosas del PSM y las de estos chicos no están nada claras, es más, tienen tal oscuridad conceptual que aun no han llegado al punto de reconocer y después aceptar que allá donde esté Zp solo los brotes, mas azules que verdes, del liberalismo económico podrán surgir.
Debieran plantearse los Socialistas por el Cambio, en lugar de disquisiciones sobre si el electorado es de derecha o de izquierda, si ellos son de los que afirman que subir impuestos indirectos es de izquierda o si también lo es el bajar los directos, si bajar las pensiones está en consonancia con la extensión del estado del bienestar. Debieran interrogarse si lo que está sucediendo, que el coste de la crisis lo estén pagando solo los trabajadores, es coherente con sus afirmaciones respecto a la recuperación de la credibilidad del socialismo democrático en Madrid.
Claro que estas conclusiones y estas interrogantes, de plantearlas en público les conducirían al ostracismo y al exilio de la política institucional. Y me temo que a tanto no llega su discrepancia. Les delata el que por algún resorte mental, mas intuitivo que razonado, los Socialistas por el Cambio siempre afirman, en el frontispicio de sus escritos, que el futuro electoral del PSM es como el del “cocinero, cocinero” de la antigua canción de Antonio Molina….muy oscuro, aun no trabajando en el carbón.



