viernes, 12 de marzo de 2010

¿CUAL ES EL PRINCIPAL PROBLEMA DE ESPAÑA?

Si un barómetro es un instrumento que sirve para medir la presión atmosférica, el barómetro del CIS es el medio de medir la presión social en un momento dado, y los datos que nos aporta el efectuado en el mes de febrero no dejan duda alguna acerca de los problemas mas importantes que soportan los españoles.
En primer lugar el paro, ya que con cinco millones de parados no es de extrañar que sea citado por el 63,3 % de los encuestados a los que en buena lógica habría que sumar el porcentaje de los que estiman que el principal problema que tenemos en España es de índole económica, y que casualmente ese porcentaje del 19,1 % viene a coincidir casi milimétricamente con la cifra de desempleo oficial. Por lo tanto, y aunque el CIS presente estos dos datos de forma disociada no es contradictorio ni acientífico asegurar que el 82,4 % de los españoles consideran que la crisis económica y su derivada del paro es el principal problema de este país. Apabullante dato pero lógico, normal y nada sorprendente. Lo sorprendente viene después.
El segundo problema, -si aceptamos la integración en uno de los dos anteriores-, que los españoles consideran como más importante es….la clase política y los partidos políticos. El 4,7 % de los encuestados así lo expresa. Pero al igual que en el primer caso, si se lee detenidamente el cuadro que refleja la opinión de los encuestados sobre cual es a su juicio el principal problema actual, veremos que hay una, - “quizás casual”-, trampa. Veamos.
Disociada de la cuantificación correspondiente a la respuesta anterior, la de aquellos ciudadanos que consideran que el principal problema de España es la clase política y los partidos políticos, encontramos unas líneas más abajo, -en el cuadro correspondiente a la pregunta nº 5 de respuesta espontánea-, que el 3 % de los encuestados consideran que ese principal problema es el gobierno y los partidos políticos, por lo que, de la misma forma que en el caso de las respuestas sobre el paro y la crisis, agregar estos dos grupos de respuestas está perfectamente justificado por su propia naturaleza y contenido.
Por todo ello cabe afirmar que el segundo gran problema de este país es la clase política, el gobierno y los partidos políticos ya que un 7,7 % de los ciudadanos así lo consideran.
Esto supone que hay tres veces más españoles que consideran que el mayor problema son los políticos que aquellos otros que estiman que el principal problema es la inmigración.
El ultimo dato que aquí reflejaré sin comentario alguno es que solo el 0,7 % de los encuestados entienden que el mayor problema que tiene España es el terrorismo y ETA. Son once veces más los españoles que consideran que es mas problemático para España el gobierno, la clase política y los partidos políticos que el terrorismo y ETA. Por algo será.

jueves, 11 de marzo de 2010

LO QUE DICEN OTROS....

Para quienes sigan dudando de la manipulación interesada que los poderosos hacen de la situación económica, Juan Torres López y Alberto Garzón Espinosa, en Altereconomía, desvelan sus razones y la necesidad de poner coto a tales despropósitos. Lean, lean….

¿Quién dice que la crisis ha terminado?
El ataque especulativo sobre algunos países europeos como España y Grecia ha puesto de relieve la dramática actualidad de una crisis que los mandatarios tratan de dar por finalizada. Pero, sobre todo, ha servido para revelar una vez más que ni siquiera unos simples remiendos son posibles en el marco del capitalismo neoliberal de nuestros días.
Desde que reconocieron la crisis en el verano de 2007 las únicas medidas aprobadas han sido de carácter paliativo y han requerido un desembolso millonario que ha provenido fundamentalmente de las arcas públicas. Y, a pesar de las promesas lanzadas en las primeras páginas de los periódicos, no se ha llevado a cabo ninguna reforma estructural que pretenda evitar una nueva crisis. Para ocultar esta evidencia, que revela la falta de compromiso con la erradicación de los problemas de fondo que han generado la crisis, la atención general se ha desviado en todo momento hacia problemas de segundo orden, como la Gripe A, que ha servido como cortina de humo para esconder la negligencia financiera de quienes gobiernan.
Más de dos años y medio después se nos repite incesantemente como otra mentira de gran calado que la crisis ha terminado. Habríamos presenciado, según esta visión, un fenómeno pasajero producto de un cúmulo de circunstancias no deseadas aunque prácticamente azarosas, y resuelto gracias a la eficacia de las medidas económicas aplicadas. Todo con tal de no reconocer que estamos ante una crisis más de carácter estructural, aunque sta especialmente grave y sistémica, que está imbricada en el funcionamiento mismo del capitalismo contemporáneo, esto es, del capitalismo que se ha llamado financierizado.
Por eso es que no pueden hacer nada para cambiar las bases de este capitalismo financierizado. La disociación entre la actividad financiera y la actividad productiva continúa acrecentándose, y mientras las finanzas recuperan su salud con la misma velocidad a la que se le inyectaron ingentes cantidades de dinero, la economía real sigue resintiéndose gravemente con altos índices de desempleo y bajo crecimiento económico. O se acaba radicalmente con eso, o se sufre con todas sus consecuencias.
Para quienes invierten en los mercados financieros la situación continúa siendo excelente. Las subidas de la bolsa y las consecuentes ganancias en la compra-venta de acciones y el reparto de dividendos, y las actividades especulativas de los inversores financieros (en especial los fondos de alto riesgo como los que atacaron a España y Grecia hace unos días) siguen ofreciendo altos niveles de rentabilidad. El casino se mantiene abierto.
Pero la contraparte continúa sufriendo los mismos e innumerables problemas de siempre y con unos fundamentos muy débiles. La economía real sigue sin levantar cabeza y el paro aflige a millones de personas, mientras el débil crecimiento económico no invita a esperar una pronta mejora en dicha situación. Las arcas públicas se han vaciado y las deudas de los Estados amenazan con recortes presupuestarios que deteriorarán aún más los precarios sistemas públicos.
Aprovechando esta coyuntura y ante la falta de fuerza de la izquierda política y social, una nueva estrategia neoliberal está en ciernes y la Unión Europea –un organismo altamente antidemocrático- es la correa de transmisión que servirá para imponer a los diferentes países su visión dogmática y errada de la economía. Grecia ha sido el primer país en tener que acometer unos ajustes claramente regresivos, pero sin duda detrás del país heleno vendrán muchos otros más. Estamos presenciando la restauración del neoliberalismo, pero en una versión mucho más salvaje de todas las que habíamos visto hasta ahora en Europa.
Y, parece obvio decirlo, pero si las bases de este capitalismo financierizado se mantienen actualmente tan firmes, entonces estamos asistiendo también a una verdadera huída hacia delante que no hará sino posponer la llegada de una nueva crisis, esta vez mucho más fuerte. Una crisis que se cebará una vez más y, sobre todo, con los más desfavorecidos. Una crisis que no será sino la segunda parte de la actual, de la que se está huyendo sin mirar cómo.
Una vez más hemos de señalar que la única respuesta al renovado tsunami neoliberal que se avecina es la unión de todos los sectores y movimientos progresistas y la más amplia movilización intelectual y social para dar respuestas en todos los frentes a las agresiones laborales y humanas que se están cocinando una vez más, aunque ahora con fuerza quizá inusitada.

EL HEDOR DE LA BASURA

Llevo dos días conteniendo la rabia que las declaraciones del ministro de trabajo me ha producido y espero que ese sentir no guíe estas letras.
Por algún sitio de este blog ya me he preguntado sobre la actitud y la correspondiente decisión que tomarían los accionistas de Coca-Cola si su presidente recomendase públicamente que sus clientes tomasen Pepsi-Cola. Seguro que su permanencia en el cargo a partir de entonces se mediría en minutos. Lo normal cuando las reglas de juego están claras.
Por el contrario en esto que por aquí llaman la política no solo las reglas no están claras, es que se han esforzado en enturbiar tanto los principios que deberían regir la acción política en democracia, que se acepta como normal, como aceptable, incluso como una forma abnegada de cumplir con su deber que el mas alto encargado gubernativo de proteger, defender y en lo posible ampliar el sistema de pensiones público nos recomiende a todos los trabajadores que nos hagamos un plan de pensiones privado. ¡Con dos coj…s!.
No hace mucho tiempo, el llamado presidente de la patronal, el sr. Díaz Ferran, nos dijo sin rubor alguno que él, siendo dueño de la compañía de aviación Air Comet, nunca le compraría un billete a pesar de que en aquel entonces esa compañía estaba en trance de quebrar. Ni que decir tiene que el escándalo mediático y social que tal declaración produjo fue la adecuada respuesta a tan cínico proceder.
Como se puede apreciar en la comparación de ambos casos, las reacciones mediáticas y sociales son bien distintas. En el primer caso, los periodistas, en lugar de resaltar la corrupción en las funciones en que incurre el ministro de trabajo, se han dedicado a indagar sobre quienes de los jerifaltes de la política tienen planes de pensiones privados, mientras que en el segundo ejemplo, al tratarse de un cínico y arribista empresario, amigo y beneficiario de Aznar, y admirador de la lideresa madrileña, esa que según el patrón de la CEOE es cojonuda, entonces leña al mono, que para los plumillas está justificado, entre otras cosas porque el presupuesto del Ministerio de Trabajo es mucho mayor que el de la CEOE.
Ante estos hechos pareciera que nadie se extraña, que nadie se escandaliza, que todo se admite y se considera normal, que las tragaderas de la ciudadanía no tienen limite y aguantan todos los desmanes con que los poderosos nos obsequian. Y no. Estoy convencido que todo tiene un limite, que existe un punto en el cual las sociedades reaccionan, que el cántaro de la corrupción y sus portadores acaban obteniendo el trato que merecen, como poco desprecio, si no cárcel.
La única duda que tengo es hasta cuando. Hasta cuando soportaremos la acumulación inmundicias. Hasta cuando la revisión al alza de las tarifas eléctricas irán asociadas a intermediaciones bursátiles concretas. Hasta cuando la compra multimillonaria de vacunas para pandemias inexistentes se disociará de una interesada gestión ante los laboratorios farmacéuticos nacionales e internacionales. Hasta cuando todo un consejo de ministros va a seguir legislando para que dos ladrilleros dominen en dos grandes empresas publicas privatizadas. Hasta cuando se aceptará que alguien extraído de la dirección de la SGAE legisle a favor de la misma. Hasta cuando se aceptará que los gobiernos utilicen los dineros públicos para dotarse de grupos de comunicación que les respalden desde la mentira y la confrontación con el discrepante.
Hasta cuando aguantaremos que la política en España sea impermeable a la decencia.
Menos mal que contamos con una institución que se bate duramente contra todo tipo de corrupción, el Defensor del Pueblo.

miércoles, 10 de marzo de 2010

PRIME TIME……..LOST TIME.

Cuando la televisión pública nos regala, en horario estelar, nada menos que toda una hora con sus periodistas estrella entrevistando al presidente estrellado, no cabe esperar de este, dada la situación y los antecedentes, otra cosa que disculpas y propaganda.
Sin embargo hay quien se ha sorprendido de la falta de fuste político del entrevistado, y así, “El País” titula hoy su editorial “Oportunidad Perdida” cuando, si fuesen coherentes con sus planteamientos políticos y económicos, los de Miguel Yuste debieran haberlo titulado…”Pero, ¿en qué manos estamos?”
Sin entrar en las propuestas que el diario respalda como soluciones a la crisis económica, soluciones que no comparto, sí suscribo, en cambio, los retazos que de su editorial siguen:

“La concreción y pertinencia de los asuntos suscitados por los entrevistadores acabaron por poner en evidencia un discurso del presidente genérico y rutinario, que daba la impresión de querer ocultar tras largas parrafadas la falta de congruencia entre las respuestas y las preguntas”.
“Pero lo que sobre todo faltó fue una visión política que jerarquizara las prioridades en un discurso claro”.
“Dio la impresión de no querer ser portavoz de una visión más realista pero desagradable, y prefirió buscar una identificación sentimental con los que sufren los efectos de la crisis”.

Cuando un editorial de este calibre está respaldado por el que ha venido siendo periódico de cabecera y escudo mediático del zapaterismo hasta el momento en que la “infidelidad roureriana” produjo el divorcio aparente que hoy, ambas partes, soportan, es que los puentes se han roto.
Hasta aquí nada nuevo respecto a las relaciones entre esos dos centros de poder, lo novedoso es que, acuciado el de la Moncloa por el poder económico nacional que le exige actuar y rápido en el sentido de favorecer sus intereses, y del otro lado, aparentemente resueltas las dificultades económicas de Prisa, estos se han decantado abierta y, quizás, definitivamente en contra de este régimen que ni chicha ni “limoná” ya que es mas que evidente que es un régimen que apunta medidas en la dirección que les exigen los poderosos pero que no se atreve a implantarlas con contundencia exigida, ya que ventean los zapateristas la reacción adversa de aquellos a los que hasta hace poco decían que harían más por los que menos tienen.
Entre tanta divagación zapateriana sucede que el empleo que se iba a empezar a recuperar en el segundo semestre parece que se retrasará hasta el año que viene o así; que ahora caen en la cuenta que lo de quitar el impuesto sobre el patrimonio fue un error y al parecer imposible de rectificar; que también ahora aceptan que la subida del IVA prevista para junio incidirá negativamente en los precios, y por no hacer eterno el relato de las ocurrencias zapaterianas, se les ha ocurrido que hay que solucionar la crisis luchando contra el fraude fiscal, y se han marcado como objetivo el recaudar mil millones de euros mas de la bolsa de fraude que segun ellos se da en el IRPF, pero por supuesto nada de rebuscar en los oceanos de fraude y economia sumergida que evidencia el impuesto de sociedades o en las sicavs.
En resumidas cuentas, están perdidos, están desconcertados, están asustados y, con perdón, están con el culo al aire, ya que tras dos años y medio de soportar el incremento del malestar social que genera el convivir con cinco millones de parados, el líder de la conjunción planetaria nos acaba de demostrar que ni sabe, ni contesta.

martes, 9 de marzo de 2010

EL ESTADO DE DERECH”A”

Tras más de treinta años de apariencia democrática, -partidos políticos, sindicatos de clase, elecciones periódicas y medios de comunicación plurales-, se vienen apreciando desde hace algún tiempo los limites impuestos al sistema por los mismos poderes que entonces nos impusieron la llamada transición.
De entonces acá las estructuras políticas, económicas, sindicales, administrativas y militares del franquismo han pasado por una transformación mas o menos intensa y/o adecuada a los principios de una democracia liberal pero en nuestro caso una democracia liberal otorgada.
Fue entonces evidente la rápida transformación de los estamentos políticos franquistas, ya que la simple aparición de los partidos políticos de izquierda obligó a los residuos activos del franquismo a cobijarse en partidos políticos claramente derechistas pero con apariencia democrática.
De forma igualmente rápida y eficaz los sindicatos de clase comenzaron, ya desde la legalidad, a ejercer el papel de fuerza representativa de los trabajadores y contrapuesta al poder del empresariado.
Mas lentamente pero no con menos impulso y decisión las estructuras administrativas del estado se adaptaron a la nueva división constitucional del estado democrático, y el ejercito, el gran y poderoso reducto del franquismo mas atrabiliario, aun con pulsos al poder civil, acabó por aceptar al sistema y a los legítimos gobernantes del país.
No se puede omitir que en el inicial impulso democrático de la transición, el no tan fallido golpe de estado del 23-F, introdujo en el posterior recorrido hacia la democracia un poderosísimo freno. Freno que ha logrado que treinta y dos años mas tarde se estén cuestionando y reduciendo derechos civiles, tanto individuales como colectivos, y otros derechos de carácter esencialmente económico contemplados en la constitución, ni tan siquiera se han comenzado a desarrollar.
Así las cosas, hemos llegado a un punto en el que ya es innegable que los dos sectores que permanecen incólumes a la reforma democrática, los dos ámbitos que permanecen impermeables a los cada vez mas reducidos o impracticables principios democráticos, son el poder económico y el judicial.
Del primero baste recordar que el 80 % del PIB español está en manos de solo cien familias, y que esas cien familias siguen actuando de idéntica forma con la que con el dictador actuaban y hacían negocios.
Hoy, cuando el poder económico y financiero español se niega a ejercer la labor social de financiar la actividad empresarial nacional con tal de no aflorar las perdidas que el exceso de “ladrillo” les ha provocado, siguen teniendo a los presupuestos generales del estado como algo propio que se reparte y trocea de la misma forma que antaño, en cacerías y lujosos comederos.
Esta concepción por la cual se sienten dueños del dinero publico, es la que, con la generalizada corrupción de todos los que están y viven de la política, -unos corruptos activos y otros pasivos o consentidores-, les está llevando a reducir día a día los espacios de participación y decisión democráticos y a la practica anulación de derechos ciudadanos que una muy aceptable constitución contempla, pero que vigilados esos derechos por un tribunal constitucional politizado, abúlico y ausente de los problemas de la ciudadanía, solo velan, al igual que sus designadores, por su permanencia en tan alto estatus jurídico, social y económico.
Y como las fronteras entre lo económico y lo jurídico no existen sino todo lo contrario, hemos llegado al ultimo reducto intocado del franquismo.
No merece la pena el analizar la permanencia en el poder judicial de la totalidad del estamento judicial franquista en los años de la transición. Tampoco, por sabido, merece extenderse sobre las formas de acceso a la carrera judicial y el control que sobre él ejercen determinados nombres de santones judiciales franquistas, o sus descendientes, y alguna asociación claramente antisistema.
No es necesario recordar como la politización de los máximos órganos judiciales del país están corrompidos desde su origen al ser sus componentes simples representantes de corrompidos e interesados partidos políticos.
Lo que si hay que destacar y decir en voz bien alta es que con estos dos grandes poderes, el económico y el judicial, prácticamente intactos, mayoritariamente regidos por franquistas y por lo tanto renuentes a cualquier atisbo de avance social, no es de extrañar que suceda lo que hoy, sin asombro alguno, estamos contemplando, que aquel o aquellos que han osado solo investigar la corrupción política y económica actual, que han osado solo adentrarse en la practica de la Ley de la memoria histórica, acabarán como antaño los disidentes del franquismo, ante el TOP, el tribunal de orden publico, el cual estaba también encargado de reprimir a la masonería y al comunismo.
Hoy, con otra denominación pero con el mismo espíritu de cruzados, han “reconstruido” su Bastilla y se aprestan a aplicar a un colega díscolo las medidas que estimen necesarias para recordar que con las cosas de su comer no se juega. Hoy se puede decir mas alto pero no mas claro de cómo lo hace Jiménez Villarejo en “El País”, “la extrema derecha ha sometido al tribunal supremo” y “Llevamos 25 años en que las asociaciones de jueces y fiscales, conservadoras y progresistas, han celebrado congresos comiendo en la mano de los bancos y cajas de ahorro”
Llevaba razón Guerra cuando dijo, hace tiempo, que Montesquieu había muerto, lo malo es que aquel “asesinato”, -la politización de la judicatura-, ha dado lugar a que los socialistas de hoy, los zapateristas, respalden, defiendan y coloquen en los puestos de más alta alcurnia judicial a los jueces mas derechistas. Así les va.