
Me importa hoy traer a este rincón de mis
reflexiones la actitud de un juez que presionado por la fiscalía para que
minimizase las condenas a fin de lograr con componendas políticas la aproximación del pueblo alemán
a los vencedores occidentales. Pero a pesar de estas presiones, el juez Haywood mantiene su
criterio de interpretar la ley ajeno a intereses políticos extraños a la
justicia.
En el final
de la película, el defensor de los jueces nazis, un brillante Maximillian Schell,
trata de apostar con el juez Dan Haywood, interpretado por Spencer Tracy, acerca
de que los condenados a cadena perpetua serán puestos en libertad antes de
cinco años, “Es lógico lo que Vd. dice, sr. Rolf, por lo que muy bien pudiera suceder
en las circunstancias en las que vivimos, pero ser lógico no significa ser
justo y no hay nada en la tierra que pueda hacerlo justo”.
En la siguiente escena, la escena final, visitando al único condenado
que con cierta gallardía había aceptado su responsabilidad, el juez Ernst Janning, -interpretado por Burt
Lancaster-, este le comenta la razón por la que le pidió que fuera a visitarle y
le pide encarecidamente que crea que él nunca imagino que se llegase a los
millones de asesinatos que el régimen hitleriano ocasionó. A esta sincera
expresión de disculpa, el juez Haywood responde: “Sr. Janning, se llego a eso
la primera vez que Vd. condenó a muerte a un hombre sabiendo que era inocente”.
Estamos en un tiempo en el
que las presiones políticas y los intereses de un sistema depravado y antidemocratico están generando tantas condenas de inocentes y absoluciones de delincuentes,
como jueces y fiscales prevaricadores el sistema está generando.
Hoy, día en el que la llamada casa real española se desdice sobre su afirmación navideña por la cual todos somos iguales ante la ley, el mismo día en el que la fiscalía anti-corrupción parece proteger la opacidad de un caso real de corrupción, no es necesario establecer comparaciones entre la justicia hitleriana y la española. Son diferentemente parecidas.
Mi confianza de futuro estriba en
una seguridad física, que el equilibrio, si se quiere la estabilidad, tanto en fisica como en política,
solo se puede mantener bases sólidas, bases sociales tan extensas como extensas han de ser la libertad, la justicia y la igualdad, y nada de esto
se da hoy en este estado de corrupción generalizada. De ahí que los hoy
aparentemente vencidos, seamos los vencedores de mañana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario