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Según el Instituto Nacional de Estadística mediante su Encuesta de población activa correspondiente al cuarto trimestre de 2009 pone en nuestro conocimiento que:
1º.- Que la acción despedidora del empresariado español se tradujo en que 310.800 mujeres más hayan engrosado las listas del desempleo durante 2009.
2º.- Que de los 2.470.700 ocupados a tiempo parcial, 1.917.800 eran mujeres, lo cual representa el 77,62 %, evidencia contundente sobre quienes soportan mayoritariamente la inseguridad y la precariedad laboral.
3º.- Que mientras el índice de ocupación entre los hombres es del 66,4 %, el de las mujeres es de solo el 53 %.
4º.- Que mientras la tasa de paro entre los hombres era a 31 de diciembre del 18,64 %, la correspondiente a las mujeres era del 19,07 %.
Y 5º.- Que la diferencia salarial de genero, a igualdad de trabajo, se ha incrementado en ese año 2009 en el 8,66%, ya que de soportar una diferencia del 25,4 % en 2008, hemos pasado a que las mujeres trabajadoras hayan tenido que soportar unos ingresos inferiores en el 27,6 % respecto a lo cobrado por los hombres a igual trabajo.
Claro que ninguna de estas ofensivas desigualdades afecta a todas aquellas y aquellos instalados confortablemente en la propaganda y el dinero del igualitarismo zapaterista. Son todas/os esos que tras años de propaganda no consiguen alcanzar el mas mínimo soporte real, sea económico, laboral o asistencial, que permita adivinar cambio social alguno en las condiciones de la mujer trabajadora en España, esos que con total desfachatez siguen cacareando lo contrario de forma incesante. Mientras, cada día es mas evidente que solo ellas/os obtienen huevos de su falso proceder.
Y es que no puede suceder otra cosa cuando a la igualdad se le posponen calificativos o sustantivos varios. Cuando a la igualdad se la moteja de cualquier forma deja de ser ese concepto global que vino identificando el horizonte hacia el que pretendían caminar los hombres y las mujeres de izquierda, pasando a convertirse en otro espacio de negocio más o menos privado.
En resumen, zapaterismo. Propaganda, mentiras y negocios privados con dinero publico.
Hace solo unos días era la “penúltima” ocasión en la que, ante la pantomima que fueron las manifestaciones de los dos sindicatos mayoritarios, aquí les daba “cera” sin mucha piedad. Para qué negarlo.
Hoy, sin cambiar de opinión respecto al papel, más bien papelón, que están representando los sindicatos en la crisis y en las posibles negociaciones con patronal y gobierno, no tengo por menos que aplaudir un documento que titulado “La reforma de las pensiones, la verdad oculta” ha elaborado la Federación de Servicios Públicos de la UGT de Galicia.
Para todos aquellos que aun mantengan algún resto de credibilidad hacia el antiguo sindicato socialista, les adjunto el enlace para que puedan constatar con esta otra opinión sindical, de qué va realmente eso de “sostener al debilitado sistema público de pensiones” que el zapaterismo nos va a imponer.
http://galicia.fspugt.es/Reforma_de_las_pensiones_La_verdad_oculta.htm
Desde ayer estoy en parecido trance al que decía encontrarse la santa aquella que tenía prisa por morirse. Que vivo sin vivir en mi. Y no porque espere tan alta dicha como ella, no, sino porque ya no sabe uno a que carta quedarse con lo del paro y las lecturas que de él hacen los que lo provocan y los que lo consienten.
Resulta que en febrero los “emprendespedidores” patrios han puesto en la calle a unos ochenta mil trabajadores más de los que en ese mes han contratado, pero para los habladores oficiales, estos ochenta mil dramas personales y familiares son una buena noticia, ya que son la mitad de dramas de los habidos en febrero de 2009.
Resulta que teniendo como tenemos 4.130.625 parados según el INEM, los mismos portavoces oficiales del sistema parecen alegrarse por la ralentización del crecimiento del paro, pero por si acaso alguien se decidiese a lanzar cohetes por tan buena nueva, el ministro Corbacho se ha encargado de apagar todas las mechas diciendo que la cosa va a seguir muy malamente durante los próximos meses.
Por otra parte, y como en tantas otras cosas, los metalenguajes que emplean están diseñados para confundir y orientar tendenciosamente posteriores opiniones. La mejor demostración es como eluden analizar el origen, la causa del paro y en vez de hablar de despidos, labor solo imputable a los empresarios, solo se habla de paro y de tal forma que casi, y en ocasiones sin el casi, se culpabiliza al trabajador despedido de su situación de parado.
Y no se limitan a utilizar argucias y subterfugios con el lenguaje, puesto que tales triquiñuelas calan y acaban siendo aceptadas por la ciudadanía, se han atrevido a establecer mecanismos igualmente tramposos que oculten parcialmente la realidad, la terrible realidad de los millones de trabajadores que no pueden ejercer en este país su derecho constitucional a tener un trabajo digno.
Desde el pasado mes de julio y voceándolo como una muestras más del profundo carácter social del zapaterismo, pusieron en marcha un procedimiento encaminado a ralentizar el crecimiento de la cifra de parados. Digo bien, ralentizar el crecimiento de la cifra de parados que no a disminuir en numero de parados. Como todos sabemos establecieron un nuevo mecanismo por el cual los parados que desde ese mes de julio pasado agotasen las prestaciones por desempleo, pasarían a engrosar las listas del llamado PRODI, programa por el cual a cambio de recibir durante seis meses la pírrica cantidad de 421 euros, los perceptores se comprometían a realizar los cursos de formación que se les indicase, por lo que al recibir ese dinero y estableciéndose como contraprestación la asistencia a esos cursos, el legislador, los zapateristas, determinaron que esos trabajadores pasaban a estar ocupados y por lo tanto causaban baja en las listas de parados.
Según los datos, muy ocultos, de las empresas a las que se les ha imputado el control de tales bajas a fin de que no pueda darse la circunstancia de que algún “desaprensivo” funcionario se vaya de la lengua, a lo largo del segundo semestre del año 2009 una media de 250.000 trabajadores en paro no ocuparon el lugar real que les correspondía, la lista de desempleados del INEM, máxime si tenemos en cuenta que la inmensa mayoría de ellos no ha realizado curso de formación alguno, ya que la organización de esos cursos fue atribuida a las Comunidades Autónomas, y estas no los han puesto en marcha, unas por no haber dotación presupuestaria especifica para este fin y otras por no tener infraestructuras adecuadas para poder impartirlos.
Así las cosas y vistos los resultados de tan artificial como tramposa “ralentización” decidieron prorrogar a este primer semestre de este año los buenos resultados que tal maniobra les estaba rindiendo.
Por todo lo anterior hay que concluir en algo que todos sabíamos pero que en estos momentos es peligroso verbalizar, que en este país la industria del paro es la numero uno, de la que muchos de los causantes del paro y de los que debieran impedirlo sacan altísimos rendimientos, conclusión esta a la que hay que sumar la firme determinación que han tomado tanto las derechas políticas como las económicas y sindicales de hacer pagar el coste económico y social del despido a quienes lo sufren, no a quien lo provoca.
En resumidas cuentas, que lo de vivir sin vivir en mi, me temo que es algo, desgraciadamente, muy extendido. Seguro que afecta a mas de cinco millones de ciudadanos españoles para quienes la única alta dicha que esperan no es precisamente estar a la derecha de dios, se conforman con vivir esta su vida con la dignidad y seguridad que da el trabajo. Unos auténticos santos.
La prensa de hoy reproduce algo así como una petición de auxilio, miejita lastimera, que ayer lanzó el don Pepiño. Al parecer dijo que todo esto de la crisis es cuestión de confianza, y miren por donde, por una vez y sin que sirva de precedente, estoy de acuerdo, (ma non troppo), con la afirmación el cancerbero del PSOE.
Cierto que para que la economía capitalista funcione es necesario que los hoy llamados emprendedores, -parece que a los progresistas les da urticaria nombrarles como empresarios o patronos-, estos necesitan confiar en que sus determinaciones empresariales les conducirán directamente al beneficio.
Tan cierto como lo anterior es que esas determinaciones empresariales se sustentan siempre en la inversión, bien de capital ajeno o de aquellas reservas previamente obtenidas por la empresa. Por lo tanto es imprescindible para la generación de empleo y riqueza la inversión empresarial y para que esta exista ha de existir un fluido canal de financiación ajena.
Y esto es lo que no está funcionando en este país. La banca, bancos y cajas, han decidido que no se dan las condiciones para retomar la senda de la financiación, siquiera sea selectiva de las empresas que con proyectos solventes y viables acuden al crédito bancario.
Igualmente cierto es que tras un desembolso multimillonario que el Estado ha hecho a fin de conseguir que se reestableciesen esos cauces de financiación, el cauce parece mantenerse como estaba, atascado, ya que las oficinas bancarias tienen instrucciones de centrar su actividad en la captación de pasivo. Nada de abrir el grifo de los créditos.
Pero dicho lo anterior no se puede orillar que la mayor de las confianzas que coopera de forma determinante a que la economía se active, es la confianza que todos los agentes económicos y sociales depositan, tras analizarlas, en las determinaciones del consejo de administración de la empresa mas poderosa de España, el Consejo de Ministros. Y hay que decir que de la secuencia de las determinaciones económicas de estos aprendices de empresarios solo emana incertidumbre, contradicciones y desconfianza, por lo que hoy por hoy solo consiguen lo contrario de lo pretendido ya que para los inversores su enmarañado conjunto de decisiones solo les ha provocado desconfianza y confusión.
Se han dilapidado miles de millones de euros en salvar a políticos metidos a banqueros a los que el tiempo y el estallido de la burbuja inmobiliaria han puesto en su lugar, unos simples especuladores. Se han regado a las empresas del ladrillo con una lluvia de millones sin contraprestación económica o social alguno. Por estos motivos se está incrementando la deuda publica española hasta limites que han alarmado a los inversores y especuladores internacionales.
Y junto a este diluvio de millones para los que más tienen, para los que se niegan a cumplir con su función social de prestar dinero, solo toman la determinación de subir los impuestos a los que menos tienen.
Y hoy, en su afán de dar solidez a esa confianza que reclaman, se desdicen de lo que tan solo hace dos meses era el tótem del futuro económico español para el zapaterismo, la Ley de Economía Sostenible. Hoy, han concluido que la solución a los males de la economía española pasa por establecer ayudas publicas para que el ladrillo, de nuevo, tire de la actividad económica y del empleo.
Se han acabado las ínfulas ecologistas, se han acabado las grandezas de la I+D+i, se han acabado los brotes verdes y pretenden que lo que brote de esta ultima ocurrencia sea, otra vez, de color teja.
Lleva razón Pepiño cuando afirma que lo fundamental es generar confianza, y como le tengo por un bicho de los que si se muerde la lengua, se envenena, me pregunto si su afirmación va dirigida a los empresarios y banqueros, al pueblo en general, o al extraviado Zp.
El pasado viernes, en la reunión del Consejo de Ministros, se decidió incrementar el fondo de reserva de la Seguridad Social con 1740 millones de euros, lo cual supone alcanzar la nada despreciable cifra de más de sesenta y dos mil millones de euros.
Estoy seguro de que más de un fanático zapaterista habrá puesto en marcha el botafumeiro en Ferraz loando el “multimillonario” carácter social de este gobierno, a quien tanto quieren y, sobretodo, a quien tanto deben. Y no es de extrañar su proceder, ya que al estar presentada de esta forma la información, solo cabe la alabanza.
Pero sucede que, como casi todo en este régimen de mentiras y/o verdades a medias, la noticia está interesadamente mutilada puesto que faltan por exponer varios aspectos de lo más interesante.
En primer lugar que esos 1.740 millones de euros que ahora se ingresan en el fondo de reserva se imputan al superávit de la Seguridad Social habido en el año 2008, superávit que alcanzo la cifra de 14.428 millones de euros, los cuales, con el total acuerdo de los comisionistas sociales, perdón, de los interlocutores sociales, se destinaron en su totalidad a capital circulante de la Tesorería General a fin de que esta pudiera aplicar las instrucciones políticas recibidas, que en contra de lo que pudiera pensarse, en atención al supuesto progresismo gubernativo, no eran instrucciones encaminadas a dar aplicación a la subida de las pensiones, no, las instrucciones emanadas del gobierno se centraban exclusivamente en facilitar el aplazamiento de pago de las cuotas de las empresas.
Por ello, este viernes pasado, lo único que han hecho los zapateristas ha sido restituir una mínima parte del compromiso de ingreso que por valor de 9400 millones se comprometieron a realizar en el fondo, lo cual para mas “inri” suponía, según la mas elemental matemática, que del superávit total habido ese año se derivaron 5028 millones a otros fines nada relacionados con la protección social.
Para ir cerrando el vicioso circulo de manejos económicos con los fondos de la Seguridad Social ha de saberse que también la totalidad de los 8501 millones de euros de superávit que las cuentas de la S. Social tuvieron en el pasado año 2009, han corrido la misma suerte que los habidos en 2008, han sido destinados en su totalidad a la libre disposición del gobierno, habiéndose suspendido, también con el beneplácito, -supongo que oneroso-, de los mismos interlocutores sociales, que tengo para mi que no dan abasto con tanta transferencia.
Por ultimo recordar que a 31-12-08, último dato del informe de la comisión gestora del Fondo de Reserva a las Cortes españolas, refleja que excepto el 0,11 % del fondo de reserva está invertido en activos financieros, y aunque pueda ser un poco árida la exposición siguiente, entiendo que es interesante saber de la poca liquidez de esas inversiones ya que el 34,2 % esta puesto en emisiones publicas con vencimiento a 3 años, el 23,6 % esta colocado igualmente en emisiones publicas a 5 años, y el 28,18 % lo está en valores con vencimiento a 10 años, por lo que tan solo el 14 % esta invertido en letras del tesoro a menos de tres años.
Ni que decir tiene que es el estado español el máximo deudor de la Seguridad Social, ya que esta tiene en su poder valores públicos por importe, a precio de adquisición, de 32.228 millones de euros, lo cual representa el 56,38 % del total invertido en deuda publica, por lo que se deduce que el 43,62 %, o sea el equivalente a 24.930 millones de euros están invertidos en deuda publica de estados vecinos.
En esta situación puede aventurarse que no deben vislumbrar estos negociantes de lo ajeno incertidumbre alguna sobre la suficiencia y continuidad de las finanzas del sistema de protección social, pues de otro modo la liquidez de la inversión financiera primarÍa sobre la seguridad y la rentabilidad.
Por lo tanto estamos otra vez ante una nueva serie de datos que niegan la mayor, la necesidad de reformar el sistema de pensiones, -por supuesto que a la baja-, y por el contrario, esos mismos datos, constatan la realidad de que la Seguridad Social está siendo utilizada como una saneadísima y manipulable fuente de financiación y sostenimiento de los que han provocado la crisis.