martes, 26 de octubre de 2010

HABLANDO DE CORRUPCIÓN….

Transparencia Internacional elabora anualmente un mapa mundial sobre la percepción de la corrupción en 180 países. Los datos que desde el año 2000 al presente 2010 corresponden a España demuestran una penosa y lamentable evolución de ese índice. Hemos pasado de ocupar el vigésimo puesto a nivel mundial a ocupar el trigésimo primero.
La que hasta hace poco era, o mejor, decían que era, la octava economía mundial, luego la decima y ahora la decimo tercera tiene que aceptar la vergüenza internacional de haber descendido once lugares en el ranquin de países menos corruptos. En este 2010, países como Israel, los Emiratos Árabes Unidos, Chipre, Eslovenia, Estonia, Uruguay, Chile, Qatar, Barbados, Hong Kong y Singapur pueden alardear de ser menos corruptos que los corruptos y los corruptores españoles. Por no hablar de aquellos países que por gozar de sociedades equilibradas, de estados y administraciones publicas decentes y de clases políticas honorables ocupan sistemáticamente, año tras año, los primeros lugares del orgullo anti corrupción.
Aquí hay quien tira cohetes por haber pasado del lugar trigésimo segundo en 2009 al trigésimo primero en este 2010. Y es que no tienen vergüenza.
Y hablando de vergüenza y de corrupción…….que el pleno del Congreso de esos diputados haya ocupado parte de su tiempo y de nuestro dinero en rechazar las declaraciones de Pérez Reverte sobre Moratinos, calificándolas de crueldad, es para…...no sé, se me acaban las descalificaciones que estos impresentables merecen.
No comparto los “descalificativos” que el académico ha dedicado a Moratinos. En primer lugar, porque no era necesario, en segundo, porque un académico solo puede ser tabernario en sus obras literarias, sean estas de ficción o no, y finalmente, porque a mis ojos y a mis neuronas, por mucho que aprecie sus letras y su valentía al hablar de la clase política española, Pérez Reverte ha descendido un escalón. Claro que también los académicos tienen derecho a un calentón más o menos pasajero, no quienes con ligerísima piel de damisela decimonónica se sienten heridos por unas palabras cuando ellos, con sus reformas, hieren y matan social, anímica, económica y laboralmente a millones de españoles.
Por eso, por ese escorado sentido del equilibrio que según a quien aplican, es por lo que cada día mas gente les rechaza sin necesidad de reunirse en hemiciclos ilustres y sin costar un euro a las arcas públicas, que todavía, por más que lo nieguen, hay clases.

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