martes, 30 de septiembre de 2008

TIEMPO DE OPORTUNIDADES

Una de las frases que por su significación acabaron llevando a la ruina al comunismo, bien es cierto que al ralentí, ya que tardó casi ochenta años en caer, fue aquella de “todo el poder para los soviet”. En esa frase se pretendía resumir la voluntad de hacer desaparecer cualquier atisbo de identidad política, económica, o social de lo todo lo que no fuese colectivización. Hoy se me antoja que se está reproduciendo, pero en la otra orilla, en la derecha económica mundial.
No contentos con las orgías pasadas de pelotazos financieros e inmobiliarios, que tras haber derruido su propia estructura normativa les ha conducido al caos económico mundial, hoy, los fracasados capitalistas, los de siempre y los recién asociados, los social-capitalistas, coinciden en exigir medidas de los gobiernos que de nuevo expolien las escasas dotaciones que al bienestar social, a trancas y barrancas, mantienen algunos de esos estados.
Así, vemos como excepto unos corruptos congresistas yankees que anteponen su reelección a sus convicciones, convicciones que le impelen a apoyar la confiscatoria intervención de Bush, todos los restantes pretenden salvar a los enriquecidos delincuentes bancarios aunque eso suponga condenar económicamente a cientos de millones de inocentes y agobiados ciudadanos.
Y en esta dinámica están tanto Obama como Mac Cain, tal para cual, digan lo que digan, están Sarcozy y Merkel, están Berlusconi y Brown, están González y Zp.
Cabe, inicialmente, pensar que cuando todos, absolutamente todos los que en el conjunto de las naciones, a nivel económico, pintan algo, todos, están en la misma línea, pudiera ser que estemos en un punto en el que no cabe otra opción que la rapiña que se pretende para salvar al capitalismo especulador, sin que a cambio se asegure el bienestar social, el empleo y por ello la estabilidad social.
Y ahí es donde está el quid de la cuestión que entiendo permite abrir puertas, al menos en el campo de la reflexión, sobre nuevas oportunidades alternativas.
¿Que sucedería si el sistema capitalista se depurase, dejando caer, dejando morir, haciendo desaparecer, aquellos tumores financieros que provocan estas crisis?
¿Qué sucedería si se constatase que los males económicos y sociales que tal caída ayudada provocase no solo fuesen inferiores a los males que los “rescates” propuestos van a generar, sino que además sus costes económicos resultasen más baratos?
¿Que sucedería si los Estados generasen, ante tal racional acción, un nuevo foro económico que a nivel internacional regulase, y vigilase las actuaciones financieras mundiales aplicando fuertes e instantáneas sanciones a los responsables de las infracciones?
¿Que sucedería si ese ente regulador y controlador alentase las actuaciones financieras dirigidas a respaldar la actividad de la economía productiva y su equilibrada distribución y reprimiese las actuaciones especulativas y de concentración de capitales?
Pues sucedería que el socialismo democrático, el socialismo racional, el socialismo humanista, el socialismo posible habría puesto pie para siempre allá donde hasta ahora todo poder ha tenido pavor a entrar, en las entrañas de un capitalismo que hoy, como antaño el pueblo en la Rusia zarista, cree no tener nada que perder y se rebela contra si mismo al grito de “todo el poder para los bancos”.
Hoy, pretenden asolar el progreso y las mejoras sociales con tal de sobrevivir a sus errores y a sus abusos, cuentan con el respaldo de los que pudieran identificarse como adversarios y estos, con su cobardía, reinciden en la putrefacción que el nuevo socialismo, el llamado socialismo del siglo XXI, inoculó en la social-democracia.
Estoy convencido que de una forma u otra, con su cerrazón y su generosidad para con sus marionetas, los oligarcas sacarán adelante sus propuestas, pero con ello, les guste o no, estarán generando las condiciones para que mas temprano que tarde emerja de nuevo una reconocible izquierda que acabe imponiendo tanta sensatez como necesidad en el campo de la economía y de las finanzas internacionales, y entiendo que esas dos virtudes reclaman que se acote, que se limite, que se controle, que se supedite a ese poder político, democrático y mundial, la acción destructiva que el capitalismo de rapiña, el capitalismo desalmado, el de siempre, pretende seguir provocando.
Dicen los más desalmados y cínicos capitalistas que los tiempos de crisis económicas son tiempos de oportunidades, puede que lleven razón, puede que también sea tiempo de oportunidades para esa izquierda social que ni se ha vendido ni se considera iluminada, pero que sigue entendiendo que este desorden mundial no es, por injusto, ni deseable, ni sostenible.

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