lunes, 5 de abril de 2010

LOS “ATRACOS” DEL BOE

No sé si entre mis lectores ocurrirá lo que me viene sucediendo con mi entorno de compañeros de trabajo y amigos, que cada vez con más frecuencia se compara la situación actual con la que en economía y empleo hemos tenido en el pasado, tanto en el inmediato como en el más remoto del franquismo.
Desde aspectos mas o menos triviales, como el fumar donde cada uno quiera, hasta los más serios que afectan a derechos individuales y colectivos básicos, he constatado como compañeros y amigos verbalizan con claridad el retroceso en el ejercicio de esos derechos y en la imposición de nuevos deberes que desde los diferentes poderes abusan de la ciudadanía en general y en particular de los que menos tienen.
No considero necesario hacer un repaso al proceso de reduccionismo que en el campo de derechos y libertades se están dando, sí mencionaré solo tres de esos retrocesos, los que son para mi los mas destacados: La contrarreforma fiscal que a los trabajadores se viene aplicando, la reducción de las prestaciones del sistema de protección social y la desenfrenada carrera de elevación de los precios sometidos a autorización gubernativa.
Como los dos primeros los he expuesto con frecuencia y abundancia, me limitaré a denunciar hoy esa cascada al parecer interminable de subidas de precios que preferente y fundamentalmente se autorizan desde el Ministerio de Industria.
Antaño, las llamadas revisiones de precios de productos energéticos se hacia una vez al año para las tarifas de la energía eléctrica y dos veces al año en cuanto a las tarifas de los gases. Hoy, con un intermediario financiero al frente del Ministerio del que dependen estas revisiones, se ha instaurado como practica habitual el revisar dos veces al año las tarifas eléctricas y cuatro veces al año las tarifas del gas natural y de los GLP, los gases derivados del petróleo.
Creo conveniente recordar cómo de forma patética nos pretendían engañar cuando como justificación de subidas pasadas argumentaban desde las moquetas ministeriales que no llovía, por lo que la generación de electricidad de origen hidrológico, la mas barata, debía ser compensada por la generación de energía de otro origen mas costoso. Del mismo modo y aun siendo innecesario, hay que recordar como subían los productos derivados del petróleo cuando este lo hacía en los mercados internacionales y como estos no bajaban cuando el crudo se derrumbaba en esos mismos mercados.
Es este país suyo el único de nuestro entorno que aplica en cascada diversos impuestos en las facturas de consumo energético. Es este en único país de nuestro entorno en el cual los supuestos costes de adaptación de la industria eléctrica se repercuten indefinidamente en la factura a los consumidores. Es este el único país en el que por no quemar carbón para generar kilowatios y así intentar rebajar las emisiones contaminantes, el gobierno subvenciona la compra de carbón polaco, permite su quema en las mas contaminantes de las centrales térmicas de Europa y además paga la compra a otros países de sus derechos de emisión de gases contaminantes a pesar de haber firmado el protocolo de Kyoto.
Por si lo anterior fuera solo anécdota, el intermediario financiero llegado a ministro, sigue legislando atendiendo a los intereses de dos de los más conspicuos especuladores del ladrillo español, para que ambos logren imponer en las dos mas grandes industrias españolas, Iberdrola y Repsol, los designios de los intereses económicos tanto de los amos de ACS y Sacyr como los de los que desde grupos de intermediación financiera pretenden desde hace tiempo conducir en exclusiva todos los grandes movimientos de capital que en España se den.
En todo este marasmo de intereses y corrupción, -la mezcla de negocios y política no puede ser mas evidente-, hay que tener en cuenta la trayectoria de los personajes que la conducen. Así, y aun sumidos en la indignación, no cabe sorprenderse porque los paganos de todos los costes de estas sus “operaciones” sean aquellos a los que dicen defender, los que menos tienen, con leer el BOE se puede constatar la diferencia de trato tarifario que se da a la industria gran consumidora de energía, sea esta eléctrica o derivada del petróleo, y el trato, siempre abusivo que se da al pequeño consumidor domestico.
Lo que si he de reconocer es que cada día que pasa son más coherentes consigo mismos, ya que al alejarse del socialismo democrático y estar asentándose en la derecha capitalista homologable a la europea, -que la otra, ni eso-, consiguen que eso que dicen ser, progresistas, deba ser entendido solo como un atisbo de lo que les guía, el avance, el progreso, el engorde de las cuentas de la gran empresa y consecuentemente de la banca española en la esperanza de obtener directa o indirectamente la recompensa a la traición con la que obsequian a quienes en esos puestos los auparon, ciudadanos, de los cuales muchos recordarán como el franquismo subía precios aprovechando fiestas o vacaciones para que pasasen mas desapercibidos, y no como ahora que en jueves santo suben la bombona de butano, esa que masivamente consumen los pensionistas y trabajadores, más del 6 %, en línea con las subidas que pensiones y salarios han “disfrutado” a principios de año.

1 comentario:

ElSrM dijo...

De nuevo he de aplaudirle por su necesaria tarea de watchdog (en terminología yankee).

Aprovecho para hablarle de dos cosas que personalmente creo que podrían interesarle y a las que podría aportar su buen hacer si gustase:

Iniciativa 15%. Un grupo de ciudadanos pretende conseguir el compromiso de los partidos políticos con un programa concreto de izquierdas (justicia económica y social) y orientar el voto de un 15% del electorado hacia aquel partido que mejor y más se comprometa con dicho programa. Voto a ir evaluando y renovando críticamente en cada nuevo proceso electoral.

Socialistas en Red (SeR), es una comunidad de blogueros de izquierdas, socialistas, que ni siquiera coinciden en sus puntos de vista, que no son iguales ni están cortados por el mismo patrón, que no creen en el pensamiento único, ni quieren limitar su pensamiento crítico, ni el de los demás. Esta comunidad no representa a ningún partido político ni a nadie en concreto. Sus miembros, personas y ciudadanos todos, con los derechos y los deberes de éstos, ejercen de manera dialéctica su libertad de expresión y aspiran con su contribución a hacer mejorar las cosas.

Reciba mi más cordial saludo,