lunes, 26 de noviembre de 2007

DE BOLOS Y BOLAS

Ha comenzado la temporada de bolos, y el circo Zp inicia su gira por todo el territorio nacional (o lo que sea esto que pisamos).
Ha empezado por Fuenlabrada, antiguo feudo de Izquierda Socialista regido hoy por Manolo Robles y antaño por Pepe Quintana. Y digo antiguo feudo de IS ya que ambos, de la mano de Juan Antonio Barrio sencillamente han abandonado su largo trayecto, aparentemente discrepante con quienes en la antigua oficialidad dirigían el partido, para sencillamente venderse a esta facción neo-socialista o así, la mas derechosa que jamas haya sufrido el Psoe. De ahí que les llame los de la Yenka.
Y con los bolos han comenzado las "bolas", las trolas, las mentiras que en cada uno de ellos se vierten hacia convencidos, fanáticos o no, que son los que acuden a los bolos-mítines de hoy día.
Ha hablado Zapatero de convivencia y tolerancia, en multitud de ocasiones ha utilizado este binomio conceptual, lo ha reclamado y, acusando al PP, ha afirmado, por pasiva, que tales no se dan hoy en España. Y miente.
Hay convivencia y la prueba es que nadie se mata con el vecino, la hay y la prueba es que el mismo convive con el PP, con todos y cada uno de los diputados con los que semanalmente de forma razonada y razonable o mas o menos desencajada debate, discrepa o coincide. Hay convivencia pues aun con grados de crispación innecesarios los mas derechosos del PP y los mas izquierdistas de Psoe o IU conviven, se soportan y hasta se increpan sin mas repercusiones inaceptables. Es decir en este país se convive sin mas problemas que los que toda relación humana, incluso esta en el ámbito de la política, se dan.
Ha hablado de tolerancia, y si como todos sabemos y antes he demostrado, si se convive en niveles razonables y aceptables, es que los niveles de tolerancia, aunque siempre mejorables, son aceptables.
Es decir , Zapatero miente al demandar convivencia y tolerancia como bienes de los que socialmente se carece. Existen, los tenemos y los disfrutamos, ya que no otra cosa es el sistema democrático básico que, imperfecto y a veces en retroceso, en este país tenemos gracias a todos.
Pero es que el tiempo exige, según estos descerebrados agitadores, que a los propios se les demuestre que los tienen por imbéciles, por descerebrados.... y quizás no les falte razón, con, quizás, cuantiosas excepciones.
A este respecto, después de ver en diferido, el bolo fuenlabreño, me vino a la neurona mas antigua una retahíla que mi abuela materna nos recitaba a los nietos como enseñanza mística de la entrega de la santa española por antonomasia, santa Teresa de Jesús. Venia a decir " y tan alta dicha espero, que muero por que no muero". A esta retahíla, desde entonces, la he tenido por la mas alta demostración de egoísmo, bien que en esta ocasión egoísmo místico. Decir que mueres porque no te mueres ya que allá en el otro barrio, el jefe de cuadra, a quien tanto aquí amas te va a recompensar....pues que de desprendimiento nada de nada, que de trabajo por los demás, menos aun, o sea que como dice mi chica..."por el interés te quiero Andrés".
Y a lo que voy, que el coso del bolo fuenlabreño estaba lleno de "desinteresados desoficiados" que alta dicha esperan o por ocupados y retribuidos partidarios, de ZP, que en caso de perder, perderían su momio.
Pero lo sustancial......totalmente ausente. No tiene proyecto alguno para este país, para toda su gente esté donde esté, y así, nada dijo de proyecto territorial, fuese continuación o novedad respecto al fracasado e injusto que esta legislatura ha comenzado. Nada ha dicho de proyecto económico alguno que vaya mas allá de las subvenciones a la investigación y desarrollo. Nada ha dicho de temas fiscales. Nada ha dicho de empleo de calidad, de defensa de los derechos laborales y sociales en retroceso. Nada ha dicho de igualdad y transformación social. Nada ha dicho de como se combate el gravísimo problema medioambiental contaminando cada vez mas.
Y si nada ha dicho sobre estas "nimiedades", entonces lo que ha hecho es demandar la confianza ciudadana en su vació ideológico. Me pregunto si tendrán que confiar los ciudadanos, creyentes o no, en tan alta dicha, cuando en el mejor de los casos este dios menor en forma alguna puede prometer y de hecho no lo promete, la eterna y divina felicidad.
Claro que según vayan las encuestas a lo mejor se atreven.

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