miércoles, 22 de junio de 2011

UNO DE LOS ENEMIGOS DEL PUEBLO





Hace unos días calificaba genéricamente a la clase política como enemigos del pueblo ya que su actual dedicación dista de ser aquella a la que auténticos representantes del pueblo se habrían de dedicar. Hoy quiero centrarme en un concreto enemigo declarado del pueblo y muy especialmente de los trabajadores, don Miguel Ángel Fernández Ordoñez, gobernador del Banco de España.
Y es que lo del gobernador del Banco de España es de esos comportamientos a los que para calificarlos hay que acudir al diccionario y rebuscar para encontrar un adjetivo que no solo sirva para des-calificarle sino para, si es posible, ofenderle profundamente, tanto, cuanto él, con su cínico y, posiblemente, corrupto proceder, viene ofendiendo a la inteligencia y a la decencia de muchos millones de ciudadanos que tenemos la desgracia de ser compatriotas suyos.
Cuando aquello de la desaceleración económica de Zp, Mafo afirmaba que la solidez y la fortaleza económica de la banca española era incuestionable, y era tan cierto como la realidad ha acabado demostrando, que, tras cercenar la función inspectora del BdE, el derrumbe bancario por los excesos cometidos, nos ha llevado, de su mano y de la de los bancos nacionales y extranjeros, a la mayor crisis social y económica por la que este país haya pasado.
Es co-responsable de la situación el irresponsable gobernador actual que, junto a su predecesor Caruana y también al ponderadísimo Luis Ángel Rojo, alentaron y respaldaron el crecimiento de la burbuja inmobiliaria para posteriormente ocultar, mentir y proteger a los más insensatos, especuladores, evasores y defraudadores banqueros españoles.
Estos gobernadores, pero en especial Mafo, consintieron y abonaron el siguiente funcionamiento de la banca: A rebufo de la desregulación del suelo y de las ansias de enriquecimiento de ediles y constructores las recalificaciones fueron el germen de una traca de pelotazos urbanísticos que trajeron asociada la construcción de vivienda residencial financiada con recursos ajenos a los que detentaban el suelo.
La banca, y en especial las cajas de ahorros, se lanzaron a la aventura, por entonces magníficamente retribuida, de pedir dinero a otros bancos, preferentemente alemanes y franceses, para así poder dar abasto a la demanda que promotores y constructores les solicitaban.
Al tiempo, esa actividad económica basada en el ladrillo, -financiado por otros y sin otro respaldo económico que el ahorro francés y alemán-, generó la consiguiente necesidad de mano de obra poco cualificada, que retribuida de forma anormalmente alta facilitó, en vicioso circulo económico, que cientos de miles de trabajadores acudiesen al mercado hipotecario a fin de acceder a la propiedad inmobiliaria, sea esta de primera o segunda vivienda.
De nuevo las cajas, regidas por ex-políticos designados por sus respectivos partidos, incrementaron su endeudamiento con la banca extranjera hasta el punto de rebasar ampliamente los niveles de apalancamiento que el regulador, el BdE, tenia establecidos. En otras palabras, la banca y las cajas se endeudaron hasta por treinta veces más del valor de los recursos ajenos, cuando inicialmente solo se les permitía hacerlo por seis u ocho veces.
Hinchada la pelota del crédito hasta límites insoportables y habiéndose producido la explosión de los paquetes de hipotecas toxicas en los USA, aquí comenzó a cundir el pánico, ya que nuestros niveles de endeudamiento privado, la deuda exterior de la banca nacional privada con la banca extranjera era muy superior a la yankee si atendemos al producto interior bruto de los respectivos países.
¿Qué significaba esto? Pues que sabedores que eran, y son, los bancos acreedores extranjeros de la escasa capacidad de la banca española para generar recursos suficientes como para que les pudieran pagar en tiempo y forma las deudas contraídas, estos bancos comenzaron a cerrar el grifo del dinero, anunciando públicamente sus temores ante el riesgo de que los bancos españoles no les pagasen.
Fue entonces cuando Zp se lanzó a decir que no había crisis, que era solo ralentización de la actividad económica, que la banca era solvente, etc. etc.
La realidad se impuso de forma cruel e inmediata y los despidos en las empresas de la construcción y auxiliares produjeron casi dos millones de parados en un solo año. Las promotoras y constructoras dejaron de pagar a bancos y cajas, y estos al no poder ingresar ni principal ni intereses de lo prestado acabaron haciéndose con un parque inmobiliario gigantesco que además les originaba gastos y pérdidas contables, ya que bajando como está el precio de la vivienda, se niegan a reflejar en sus balances tales perdidas a fin de no dar más argumentos a sus exigentes acreedores.
Al problema financiero le sigue de inmediato el problema social ya que son cientos de miles de trabajadores hipotecados los que de la noche a la mañana se encuentran en el paro y lo que es peor, muchos de llos sin cobertura del mismo, ya que el patriotico empresariado español ha abusado de la contratación ilegal, por lo que se ven en la terrible situación de, tras perder el trabajo, perder también al vivienda sin por ello perder la deuda.
Y mientras el gobernador del Banco de España, don Miguel Ángel Fernández Ordoñez, Ordóñez quien ostenta el cargo público mejor pagado de España ya que gana 165.000 euros brutos al año, es decir, más del doble que el presidente del Gobierno, 7,5 veces el sueldo de un asalariado medio y más de veinte veces la retribución de un trabajador con el salario mínimo interprofesional (633,3 euros mensuales), se lanzó a una alocada carrera con la vana pretensión de ganarse el futuro, como sus predecesores, en la banca a la que no solo no regula sino que la regala.
Se lanzó, digo, a una carrera de declaraciones que desbordan por la derecha las más alocadas pretensiones de la patronal española, del FMI, de la Europa de los especuladores y del más esclavista de los empresarios españoles. Despido libre y sin indemnización. Desregulación de las relaciones laborales. Saneamiento de la banca con dinero público para posteriormente privatizarla. Reducción hasta la desaparición de toda acción social publica. Demanda de privatización de todos los servicios publicos. Incremento de impuestos indirectos. Reducción salarial. Bajada de cotizaciones sociales a los patronos.
En resumen, don Mafo anda por ahí predicando la vuelta al siglo XVIII pero con internet, para que él y sus protegidos, los de la AEB, puedan seguir evadiendo a paraísos fiscales todo lo que detraen del bolsillo de los trabajadores españoles.
En su descaro, se atreve a decir que no hay alternativa, que hay que profundizar y acelerar los recortes y que solo les guía nuestro bienestar y su patriotismo. Olvidan que en el siglo al que nos quieren devolver se inventó una maquina tan simple como eficaz ya que funcionaba solo por acción de la gravedad. Madame guillotine.

1 comentario:

Ana dijo...

MAFO no sólo es corresponsable de la crisis del sistema financiero por la parte que le toca en su negociado, sino que es un ejemplo más de desfachatez que termina deslegitimando el sistema:exige grandes sacrificios a aslariados y pueblo llano en general, pero sería escandaloso si se hiciera del dominio público lo que gana este caballero, quien no lleva a la práctica los votos de obediencia, castidad y pobreza con los que espera que los simples ciudadanos sin más imgresos alcancen la santidad tras sufrir todo tipo de pensalidades en este valle de lágrimas. Así purgaremos estas décadas de consumo y de créditos excesivos (que los bancos concedieron por su insaciable codicia).
Ay, si la gente normal supiera lo que pana MAFO. !Qué razón tiene cándido, aunque a veces su retórica por los derroteros de la bilis y la acumulación de adjetivos propia de la arenga mitinera. Pero dice las verdades del barquero que no existen apenas en los medios,