viernes, 14 de diciembre de 2007

EL ÚLTIMO QUE APAGE LA LUZ

Acabo de llegar y me entero que, hace un par de días, Juan Carlos Rodríguez Ibarra ha anunciado su retirada de la política por, según el mismo, estar cansado de ser el Pepito Grillo del Psoe, por estar desencantado con algunas decisiones del Psoe, por añorar los tiempos en los que había debate en el interior del partido y en los que se respetaba la autonomía de las federaciones. Casi nada.
En otras palabras, estas mías, se va harto de hablar en socialista a socialistas que son liberales, se va hastiado de decisiones que minan la fortaleza del estado y la igualdad de derechos ciudadanos, se va porque este partido ni es democrático, ni tan siquiera respetuoso con sus propias normas y leyes.
Estoy seguro que se va porque está harto de engañarse a si mismo aparentando que juega, en la banda o en el banquillo, con un equipo que ya no juega al deporte al que ese equipo siempre, hasta ahora, había jugado.
Estoy seguro que Juan Carlos se va porque no ve posibilidad alguna de recuperar rumbo cierto para esa nave, dicen que nueva, que antes o después, como en otras cosas se ha demostrado ya, tema territorial, negociación con ETA, chantajes nacionalistas, favores económicos a los amigos, reforma constitucional, han fracasado y fracasarán.
Pero es que aunque me equivoque y él así nunca lo expresase, Juan Carlos se va porque su ética, su seriedad, su compromiso con ideas y valores, su austeridad, su desapego a lo material, le impiden compartir ni equipo, ni banda, ni banquillo con aquellos que, él mejor que yo lo sabe, a lo único que están, es a asegurarse unas cuantas generaciones de descendientes familiares sin estrechez alguna.
Sé que quedan muchos socialistas en el Psoe, pero hoy hay uno menos dispuesto a pelear para recuperar el rumbo perdido, y de su talla y peso político no queda ninguno. Los que pudieran tener por su pasado algún respeto y respaldo, día a día lo están perdiendo cuando se ve que lo único que están haciendo es esperar la jubilación.
Pues para entonces, el ultimo, que apague la luz, que lo que necesitan estos neo para medrar es la más absoluta oscuridad que les presta el poder y la impunidad.
En siete años se han cargado 120 de historia caracterizada por entrega, sacrificio, honradez, valores, coherencia e ilusión.
Pues yo no voy a bajar los brazos.

1 comentario:

Ernesto Allende Cafrune dijo...

Cándido, entro en tu blog de vez en cuando y valoro tu tenacidad.

Saludos.