lunes, 30 de mayo de 2011

PERDER EL PODER POLITICO

Nada menos que a comienzos de septiembre de 2007, incorporé a esta personal ventana al mundo de la opinión tres partes que conformaban el todo de cómo, a mi entender, interpretaban los zapateristas la forma de mantenerse y disfrutare del poder político.
Analizaba el devenir, los comportamientos y las formulas de absorción de familias políticas o regionales que el zapaterismo usó para llegar a las elecciones del año 2004 al frente del Psoe, conseguir el poder gubernativo, y con este y el presupuesto público en su bolsillo, apalancarse en las estructuras orgánicas partidarias.
Concluía entonces que la permanencia en el poder institucional,-el que te otorga dinero, influencia y capacidad para construir o destruir derechos y haciendas, tal es la situación de depravación política española-, es directa derivada de la detentación del poder partidario, ya que con este y solo dependiendo del voto ciudadano se puede conseguir o no el poder institucional, pero sin el poder orgánico es imposible conseguirlo.
Hoy cuando ya se tiene la constatación del derrumbe del zapaterismo, o lo que es lo mismo la perdida rotunda e inevitable de los poderes institucionales, tanto el municipal y autonómico ya fenecidos, como la inminente e inevitable pérdida del poder gubernamental, se puede comprobar que, por una vez y sin que sirva de precedente, mis augurios de hace cuatro años no estaban desencaminados.
Cualquiera que relea los post del 3 a 5 de septiembre de 2007, podrá comprobar cómo en estos últimos días, los inmediatamente posteriores al desastre electoral, los zapateristas han ido dando cumplimiento a lo entonces vaticinado.
Las alabadas primarias como fórmula de participación democrática de militantes y simpatizantes han sido pasadas por la hoguera de las conveniencias de aquellos que nunca renunciaran a dejar privilegios y arbitrariedad.
Aquellos, en este caso aquella, Carmen Chacón, que ha osado creerse lo que se aireaba ZP con falsa suficiencia tras su retirada forzada por su entorno, -las primarias son la identidad democrática del Psoe-, ha sido barrida en una conspiración que solo ha atendido a los intereses de los más conspicuos y antiguos percebes progresistas, esos que se agarran a las rocas resistiendo todo tipo de oleaje. Y como para prueba basta un botón, ahí tienen la conjunción planetaria del sábado pasado con el nuevo tiranosaurus rex, Rubalcaba, con el velociraptor, el Pepiño, y la consabida colección de estegeosaurios, diplodocus y triceratops regionales que desconocedores de que a no mucho tardar un meteorito electoral los barrerá se han concertado para aparentar que algo cambian para que nada cambie.
Ambos son los que se han encargado de demostrar a los dinosaurios regionales las ventajas de agruparse todos en la resistencia final ya que de lo contrario y a la vista de los resultados habidos en la comunidades y en los principales ayuntamientos, sus respectivos cancerberos orgánicos corran el riesgo de ser expulsados por sus aun apesebrados militantes.
Así han cerrado un Comité Federal, con el aplastamiento de lo que afirmaban días antes, con la anulación de la participación interna, concediendo al zombi leones unos meses más de aparente titularidad de acuerdo con las órdenes recibidas y convocando la pantomima de una Conferencia Política que de antemano habrán amurallado para que no puedan entrar aquellos que a sangre y fuego no lleven tatuado el signo del servilismo mental, político y laboral.
En resumidas cuentas, han llevado adelante la antítesis de la práctica que su antiguo electorado, y junto a ellos miles de ciudadanos indignados y no pocos militantes, les han venido reclamando. Con este torpe, interesado e irresponsable proceder van a conseguir justo lo contrario de lo que pretenden. Van a incrementar la desafección y el rechazo ciudadano y partidario, y lo que es mucho más importante, van a posponer intencionadamente el inicio de la recuperación de la identidad histórica del Psoe, que ya sin ellos tal recuperación se dará indefectiblemente.
Tengo para mí que su cortedad de miras es solo miedo al vacío en el que se encontrarán dentro de unos meses cuando no puedan defender otra cosa que sus intereses particulares, o en el mejor de los casos, los más inteligentes o menos deshonrados consigo mismos, tienen miedo a reconocerse como los traidores que al socialismo y a sus seguidores están siendo.
Mas sea cual sea el sentimiento que estos matarifes ideologicos escondan, lo que saben con certeza es que están en los estertores de una época que nunca debió ser, la época de la traición de su Psoe al socialismo democrático.

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