lunes, 20 de julio de 2009

HACIENDO CAMINO

En un interesantísimo artículo, Santiago Roncagliolo, analiza hoy en El País las causas de la decepción que la democracia liberal ha llevado a las clases trabajadoras de América latina, las reacciones que el sistema ha opuesto a las demandas de justicia social, y acusa a los nuevos gorilas sudamericanos de legitimar y sostener, "malgré lui" a los "caudillos" bolivarianos, esos que tanta aversión por aquí provocan. Tanto rechazo, cuantas adhesiones allí generan entre los pobres y marginados.
Tras los mortales sucesos represivos de Perú, tras el cuartelazo de Honduras, tras el asesinato de Rosenberg en Guatemala, y tras la práctica ausencia de reacción de las supuestas democracias liberales consolidadas, EEUU y la UE, es absolutamente lógica y hasta cierto punto contenida la reacción de todos aquellos que confiaban en la democracia liberal como método de avanzar hacia la justicia y la igualdad.
Cuando aquellos que el sistema, con crisis o sin ella, aparta y margina de sus beneficios, comprueban que el sistema solo defiende y promueve la propiedad privada y a esta supedita el ejercicio de los más elementales derechos cívicos que una democracia real ha de facilitar, entonces, los que fueron los más interesados defensores del sistema democrático, los desposeídos de la fortuna, vuelven su mirada, de forma absolutamente justificada y esperanzada hacia aquellos otros que demuestran dar prioridad a la justicia y a la igualdad aunque se resienta la libertad.
Tras unos años de reverdecimiento de la democracia en la América Latina, se están empezando a recoger las reacciones populares a la interpretación y la consiguiente aplicación, que el liberalismo neocon yankee exigió que diesen a esa democracia sus vecinos del patio trasero.
Mientras, por aquí, la opinión publicada llega como máximo a exponer análisis como el de Roncagliolo, para así, lavada su cara, demonizar a quienes de forma democrática obtienen y mantienen su legitimidad, tan válida como la de los que por aquí de igual forma la obtienen, con la diferencia que los de allí están con su pueblo, mientras que los aquí están con sus amos.
Que nadie se extrañe si la desafección ciudadana al sistema liberaloide de democracia vigente llega al rechazo, y por caminos ya recorridos, de nuevo busca a "caudillos" que sintonicen con las necesidades de los que componen la inmensa mayoría de los ciudadanos, esos que día a día, son explotados, oprimidos, condicionados y limitados en el ejercicio de derechos nominales, tan legalmente establecidos como imposibles de ejercer.
Que nadie se lleve las manos a la cabeza si la ciudadanía deriva hacia exigencias de mas justicia y mas igualdad aunque la consecución de estos ideales lleve consigo adosada la limitación de la única libertad efectiva que aquí disfrutamos, la de consumir. Libertad de consumo que nos están cobrando en monedas de justicia e igualdad.
Pudiera suceder que por una vez, y dado el cómodo dormir ideológico y político de Europa, la América latina que trata de emerger a la justicia y a la igualdad, enseñe el camino a los que por aquí, a cambio de la carnaza consumista, han renunciado a soñar.

No hay comentarios: