miércoles, 8 de julio de 2009

LA DECONSTRUCCION POLITICA

A finales de la década pasada, de la mano de Ferrán Adriá, se puso de moda en el ámbito de la gastronomía, la llamada deconstrucción, moda que incluso se dotó de antecedentes filosóficos, ya que fueron capaces, sus adictos y potentes sostenedores, de encontrar a un filosofo francés, Jacques Derrida que al parecer sostuvo una “oposición al sistema binario de conceptos contrapuestos”. Así, al decir de sus estudiosos, -que sorprendentemente los hay-, la deconstrucción de Derrida rompe fronteras, difumina conceptos y proporciona diversas visiones verdaderas sobre el mismo asunto.
Pues bien, llegando a lo que la deconstruccion gastronómica nos ofrece, y a fin de concretar, se trata de ofrecer al comensal económicamente bien dotado los sabores de siempre, ya que nada nuevo hay bajo el sol, pero con texturas y apariencias distintas.
Así, se hizo famosa la muy hispánica tortilla de patatas deconstruida, que a decir de los que la bebieron, sabe, efectivamente, a tortilla de patatas.
Si han leído bien, los que la bebieron, ya que la tal deconstrucción nos sirve la tortilla en copa y con una pajita, lo cual no es mas llamativo que el caviar de melón o la momia de salmonete, platillos que, como esto va de otra cosa no me molesto en explicar su “fabricación”, pero que por Vds. mismos pueden descubrir, en caso de poder dedicar toda la paga extra a una cena para dos en El Bulli.

Lo que les aseguro es que todos ellas son “cosas” que les dejarán el estomago tan vacío como la cartera, con el añadido no deseado que no podrán explicar a sus conocidos qué puñetas cenaron aquella noche, pues lo que realmente les alimentó, los pinchos que tomaron en un bar, de vuelta al hotel, eso no debe contarse a no ser que el propio ridículo no importe. Y como la mala leche impera cada día mas en este país, habrá quien recomendará a sus conocidos que acudan a probar tan “suculento” timo.
Pues con la política actual pasa algo parecido. Dicen los nuevos socialistas, junto a los socialistas de la tercera vía de la mano de los progresistas y zapaterianos del euro, que eso, la modernidad, las nuevas texturas de la política, aquello que ha de identificar el todo o solo la parte, vaya Vd a saber, de tan variada nomenclatura seudo-izquierdista, es lo que hacen, es lo que imponen como acción política es ……pues eso, neo-socialismo, progresismo y zapaterismo que a su entender es lo que hoy puede ser la izquierda en su grado sumo. Vamos, que lo suyo, como la cocina deconstruida, no saben que es pero se lo comen a un altisimo precio que pagamos los demás.
Y pasa como con el caviar de melón, que te ponen un helado de melón en forma de bolitas de gelatina proveniente de no sé qué algas, -supongo que no rodofíceas-, y que por un procedimiento de “esferificación” hacen que la cucharada que compone toda la ración te deje tan exquisito sabor, (dicen), como decepcionados a los jugos gástricos que esperaban tener una noche plena.
El neo-socialismo progresista zapateriano, nos vende por socialismo o por socialdemocracia la continua perdida de posibilidades en el ejercicio de los derechos ciudadanos, la acción discriminatoria positiva hacia los que mas tienen, la protección cuasi mafiosa de aquellos que han provocado la crisis que son los mismos que están generando el desempleo mas alto de la historia de España, en resumen, capitalismo salvaje con texturas de nubes,-discursos-, izquierdosos.
Este progresismo o como quiera denominarse, no solo está deconstruyendo el estado de bienestar, cambiando su textura, -sus prestaciones-, sino que lo está reduciendo y privatizándolo.
Desde la profundización del modelo confederal, insolidario y reduccionista, que ha aportado a la igualdad que ordena la Constitución el disponer de 17 sistemas sanitarios, de 17 sistemas distintos de educación, de 17 sistemas de protección social y de servicios sociales, de 17 sistemas que tratan a sus ciudadanos de 17 formas distintas y donde el “nacional” de una de esas nacionalidades o regiones que en otra se encuentre no dispone de los mismos derechos, ni es tratado por los gobernadores de esas Baratarias como al “nativo”.
La deconstrucción del zapaterismo, ha perdido de vista lo sustancial e inmutable que cualquier opción que se reclame de izquierda debe preservar y ampliar, la igualdad, y no ya la de genero, que cual la momia de salmonete nos la envuelven en nubes de algodones de azucar para aumentar su apariencia, mientras que la igualdad económica está tan ausente de sus hechos como el autentico jamón de Jabugo o el morcón de esos fogones de química alimenticia.
Así, con un país troceado en 17 Baratarias, con la corrupción campando por doquier, con los dineros públicos al servicio de los poderosos, y con una ciudadanía que aprecia mas el esnobismo culinario y político que la necesidad y el esfuerzo, todos acuden al Bulli del PP o del PSOE, y tras dejarse la cartera salen con el mismo apetito político con el que cada cuatro años cenan y, eso sí, cuando tienen ocasión ponderan hasta el empalago a esos restaurantes cuyos cocineros solo les alimentan un ego tan decepcionado como testarudo, ya que ninguno está dispuesto a reconocer que ni cobrando volverían a cenar con los deconstructores políticos de España. Mientras, en su fuero interno, muchos de ellos se dicen y echan de menos, pero no exigen, que por ese precio alguien les sirva una buena paella, con sus granos de arroz y su buen marisco, o una contundente fabada asturiana con su morcilla bien visible, o un cochinillo, tan solo “deconstruido” para asarle, y que de una vez por todas que se quiten de en medio los tubos de ensayo progresistas, los hidrogenantes de la tercera vía y los coloides zapateristas.
Lo malo es que se va a necesitar mucho tiempo para que el papanatismo y el esnobismo de una sociedad consumista y en declive, acepte lo que ya es evidente, que la deconstrucción política conduce desde el engaño y la mentira a la imposición y a la desigualdad.

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