martes, 8 de abril de 2008

PROPOSITOS DE ENMIENDA

Como antaño, pero que muy antaño, en la escuela publica a la que acudí se aplicaba aquello de que la letra con sangre entra, y a mi me "sangraron" las patillas y casi las orejas, tanto por los tropezones que sufría con los mandamientos como con las bienaventuranzas, y aún me acuerdo, ya que con sangre acabó entrando, de las condiciones que debía reunir una buena confesión. Eran cuatro, dolor de corazón, propósito de la enmienda, decirle los pecados al confesor y cumplir la penitencia.
Pues con todo mi dolor del corazón afronto lo que me parece hoy como obligado. El meter verbo a lo de la investidura. Y digo con dolor ya que me molesta lo que a fecha fija y por puro convencionalismo esta determinado como de obligado cumplimiento. Pero bueno, sea como sea, el caso es que solo parcialmente he oído lo de la investidura, (que mire Vd. por donde rima con impostura), y lo poco que se me ha quedado es que uno y otro, otro y uno, por pasiva, -son incapaces de hablar clarito-, han venido a decir que han dolor de corazón por los desbarres del pasado, que profesan un claro propósito de la enmienda, y diciendonoslo a nosostros, sus confesores, parecen estar dispuestos a cumplir la "penitencia" de sufrir cuatro años mas en sus respectivos y "sufridos" puestos.
No sé cuanto de verdad hay en lo manifestado por ambos "confesandos", pero lo que se trasluce de sus dichos es que uno rectificará sus veleidades izquierdo-nacionalistas (¡manda eggs!) del pasado y otro bajará de sus riscos cuasi franquistas, haciéndose periférico-centrista (¿y de las JONS?). Uno se hará mas español de todos los sitios y otro mas español periférico. Y así, no sé yo si en unos meses, de cumplir con lo que dicen, van a darse fraternal abrazo cuales miembros de familias en Chicago enfrentadas por unos quitame alla esas poltronas. Lo que tengo meridianamente claro es que esto se va a la derecha a toda velocidad.
Sé que esto debería ir en serio, pero si los precedentes avalan mi apreciación de distancias kilométricas que separan dichos y hechos, difícilmente se puede tomar como palabra de caballero, como palabra de presidente de gobierno lo que sale de la boca de Zp, así como en forma alguna puedo tomar en consideración análisis y exigencias de quien, de quienes durante cuatro años solo han tratado de derruir, no ya lo equivocado en la acción gubernamental, sino también lo poco que de acertado en ella ha habido.
Nunca he creído en el sacramento de la confesión, bueno ni en ninguno, pero siempre he tratado de creer en la condición humana de aquellos que honradamente demostraban trabajar por el bien de los demás, y como a estas alturas de la vida, en temas seudo-religiosos, o sea en temas de políticos, mi ídolo es el apóstol Tomas, (¡no, el de Parla, no!), el que metió los dedos en la llaga para creer, yo, de estos dos, no me creo nada.
Así que por mucho propósito de la enmienda que hagan, quien quiera absolverlos, que lo haga, que yo, a ambos, como antaño Toño, Mihura y Alvaro De la Iglesia en "La Codorniz", los condeno a cuatro años en la cárcel de papel, pudiendo revisar esta sentencia siempre que me plazca. ¡Ale!

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